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martes, agosto 29, 2006

Creando nuevas generaciones de diletantes desaforados

Hoy en Sibelius se desarrollaron varios debates delirantes. Sobre política (centrados en la figura de Churchill), sobre música (clásica vs. jazz), y en relación a otros tópicos que me resultaron ininteligibles.
En medio del griterío (porque en la defensa de sus posiciones los contrincantes estaban desaforados) llegó un cliente agradable buscando un libro para su hija quinceañera con gusto por la lectura. Le recomendé Salinger (suele gustar a esa edad, emociona e intoxica como las bebidas blancas). Charlamos sobre qué importante es que los padres fomenten la lectura en sus hijos. Después me quedé pensando que es todo un error, una confusión o un malentendido. ¿Y si la pobre chica queda como los diletantes desaforados habitués de nuestro local?

7 comentarios:

Marcelo dijo...

me hiciste acordar, leyendo tu post, de algo que cada tanto pienso: cómo es que Salinger puede gustarle a una niña?
que a los quince o diecisiete atrape a un pibe, lo entiendo (lo viví), pero me cuesta comprender que atraiga a una muchacha.
en varios libros encontré personajes femeninos que se referenciaban en los escritos de JDS, pero nunca lo entendí.
y por eso te pregunto: por qué creés que esa quinceañera se copará con Salinger?
en una de esas ayudás a aclarar mi duda de largo aliento.
saludos

Anónimo dijo...

"delitante" quiere decir "puto"?

EmanuelManucho dijo...

Aguante Salinger!!!!!!!!

Igual me sentí dolido por lo de “diletante” (que no significa puto, pero casi). Se supone que estaba defendiendo a Peron frente al Churchill y a la música clásica frente a los pretenciosos del Jazz. Ambas causas me parecen justas así que no hay motivo de vergüenzas ni arrepentimientos. Cualquier cosa la seguimos en “La peña de Peron”, abrazados a un buen par de trabas, con el pan listo (con chimi churri), el chori haciendose y cantando alguna bonita pagina de nuestra música popular o, por que no, la “marchita”.


Manucho

karlas- blog dijo...

El diletante es un puto sin titulo ni licenciatura? Y ese Manucho...estan como aulichino, con personalidades multiples? karla

Sibelius dijo...

Lo de diletantes desaforados fue con extremo cariño. Nuestro local rara vez está habitado por músicos o por literatos. No obstante, siempre está repleto de melómanos y lectores compulsivos. Verdadaderos apasionados, pero no porque sean sus profesiones, pero sí con un amplio conocimiento de las materias que tratan. En ese sentido, preferimos a los diletantes que a los acamémicos.
Pero este tampoco es el caso del discutidor que se dio por aludido. Que combina la formación musical y la formación académica en ciencias políticas, sin perder, por eso, la frescura de la opinión apasionada. Porque son buenas causas la música clásica y el peronismo. Sobre todo yuxtapuestas.
Mal podríamos nosotros criticar a los diletantes. Nuestro blog y nuestra revista son diletantes a full, en el sentido de no académicos, sino de gente que habla sobre lo que le gusta.
Lo de desafordos debe leerse como "aquel que debate con pasión".

Sibelius dijo...

Lo de diletantes desaforados fue con extremo cariño. Nuestro local rara vez está habitado por músicos o por literatos. No obstante, siempre está repleto de melómanos y lectores compulsivos. Verdadaderos apasionados, pero no porque sean sus profesiones, pero sí con un amplio conocimiento de las materias que tratan. En ese sentido, preferimos a los diletantes que a los acamémicos.
Pero este tampoco es el caso del discutidor que se dio por aludido. Que combina la formación musical y la formación académica en ciencias políticas, sin perder, por eso, la frescura de la opinión apasionada. Porque son buenas causas la música clásica y el peronismo. Sobre todo yuxtapuestas.
Mal podríamos nosotros criticar a los diletantes. Nuestro blog y nuestra revista son diletantes a full, en el sentido de no académicos, sino de gente que habla sobre lo que le gusta.
Lo de desafordos debe leerse como "aquel que debate con pasión".

Sibelius dijo...

No sé por qué gusta Salinger a las adolescentes. Yo también me lo quedé pensando mientras lo escribía. Por eso lo comparé con las bebidas blancas que a uno le gustan de adolescente: el licor de menta o la piña colada. Curiosamente embriagadoras, un asquete si las tomás después. Igual, para mí, el libro más impactante fue El gran Maulnes de Alan Fournier. Lo leí a los 11 años y quedé fascinada. Lo releí hace un par de años, pese a que me lo desaconsejaron fervorosamente. Me decían que no me iba a gustar e iba a romper el hechizo. Se ve que no maduré mucho porque me encantó.