Estimado Ariel Magnus:
Cuando comencé a leer una novela epistolar unidireccional donde un escritor quisquilloso le pide a la vieja que vive arriba suyo que cambie los zapatos que utiliza porque le molesta su ruido, coincidí por un instante con mis amigos que me retan por leer literatura argentina contemporánea, malversando muchas horas de lectura que serían más provechosas con clásicos.
Pero a poco de empezar, la empatía me hizo continuar entretenida con la lectura. Cuando el escritor insulta y suplica a su vecina que se quite los zapatos porque no puede tolerar su sonido, llega al reconocimiento de que los ruidos, tal vez, le molestan más de lo normal. Glosa, entonces, escritos y anécdotas de famosos pensadores aquejados de la misma dolencia, así como el caso de un escritor que en un acceso de locura incendió el taller de motocicletas que se encontraba al lado de su casa. Y me agradó por la identificación con este pobre escritor, ya que si bien tengo casi resuelto el molesto tema de la ausencia de silencio en mi casa, padezco mucho los ruidos en mi trabajo ya que la librería se encuentra en una calle comercial ruidosa y cercada de gente maleducada. Todos mis conocidos saben que mi suplicio diario es el camión de La Serenísima que se queda media hora en la puerta del negocio, y aunque alegue que perturba porque es parte del servicio que suministra este local el hacer escuchar los discos a los clientes, lo cierto es que el ronroneo constante del camión me altera los nervios. Agradecí mucho que contara que el problema de las sonoridades molestas no se solucionó, siquiera, yéndose a vivir al primer mundo extremo: Alemania, porque yo a veces creo que parte de las molestias auditivas tienen que ver con el país de cuarta que ocupamos. Por suerte Magnus nos alumbra al comentar que en Alemania las máquinas para limpiar son muy ruidosas, siempre están arreglando algo, y toda la población tiende a la borrachera y a tocar instrumentos.
Igualmente, uno de los pasajes que más me agradó es cuando tutea a la vieja y confiesa, enloquecido y sincero, sus íntimas dolencias y dudas. Que los ruidos le impiden escribir aquella novela que lo sustraiga a la mediocridad de la escritura de su generación: una pandilla de nihilistas desencantados aún antes de una vivencia que amerite la desilusión. Una legión de cínicos que se burlan de lo profundo vislumbrado como cursi y de la buena escritura entendida como pedantería.
“Yo soy parte de una generación perdida a la que le queda poco y nada de tiempo para producir algo digno antes de que se la coma la próxima. Los milicos aplastaron las utopías de nuestros viejos y mi camada se dejó entonces convencer de que el éxito no era ni buscarlo ni tenerlo, por lo que nos quedamos incluso sin la experiencia del fracaso. Ya de purretes mamamos la caída de toda esperanza con el muro y por eso creímos estar de vuelta de todo, cuando lo cierto es que nunca nos habíamos movido de nuestro corralito. El peso pasó a valer lo mismo que el dólar y nosotros a creer que vivíamos en la misma ciudad que Seinfield y que sus problemas, banales cuando no falsos, eran también los nuestros. La política dejó de ser una actividad honrada y el compromiso social se transformó en algo cursi, cosa de maricas. Ni siquiera es que tomáramos muchas drogas, porque también de los hippies estábamos de vuelta. […] ¿Sabés lo que significa escribir en un clima como ése, donde cualquier contenido está mal visto, donde hablar de temas serios se ha transformado en una grasada y dónde el anhelo de grandeza es una condena al ridículo? Y no estoy hablando de que mi generación esté compuesta por una manga de frívolos oligofrénicos, no querida, lo nuestro es mucho peor, lo nuestro es un refinado nihilismo festivo, una eufórica apología del vacío, una parodia consciente del existencialismo. Tanto cinismo nos confiere aires de gente adulta, pero lo cierto es que llegamos a la comedia sin haber pasado por la tragedia y recién ahora, ya entrados los treinta, nos empiezan a ocurrir cosas trágicas ante las que no sabemos cómo reaccionar porque nunca aprendimos lo que significa que te pasen cosas en serio.”
¿Qué decirte Ariel? A mi el camión de La Serenísima ni siquiera me priva de un escrito triste, sino de la lectura de aquellas novelas cuyo contexto de producción mencionás y de la escritura de reseñas sobre ellas. Que ni siquiera aparecen en Ñ o en ADN, sino en pequeños medios locales o en el blog de la librería. Y aunque mi labor sea subalterna dentro de lo subalterno, aún me creo con la prerrogativa, como si fuera Kant o Shopenhauer, de enojarme con los trabajadores manuales que no comprenden la labor intelectual.
Después, mi estimado Magnus, la novela se va a la mierda con las supuestas respuestas de la vieja, el viaje a Moldavia y la imaginación de ser el nietastro de la verduga, demostrando los niveles de absurdo que pueden aquejar la creación de alguien sugestionado por un ruido enloquecedor. La espiral de la locura se respira en cada página, como temo que me pase a mí todas las mañanas en la hora del ronroneo del camión. Por eso, como un mantra reparador, me gustó mucho este pasaje en carta a la vieja desde Moldavia:
“Extraño por eso no estar debajo suyo para probarme que puedo desentenderme de su taconeo sin el auxilio de tapones o ventiladores, simplemente con la fuerza de la no sugestión, la misma que deberíamos aplicar para probarnos que el infierno no son los otros sino nosotros mismos, mientras no aprendamos a ignorarlos.”
Estoy terminando esta carta con el camión verde y blanco frente a mis narices, tramando venganzas sutiles o dementes (ya he perpetrado algunas sin resultados positivos), mientras pienso que Cartas a la vecina de arriba me gustó mucho porque, igual que en otros trabajos de Magnus como Un chino en bicicleta y Muñecas, se resigna el gran relato serio, pero logra esbozarse idiosincrasias y manías con un humor que me encanta.
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jueves, septiembre 10, 2009
lunes, julio 21, 2008
Poner el cuerpo
Longoni, Ana y Bruzzone, Gustavo (comps.): El siletuazo, Adriana Hidalgo editores.
Aparece un nuevo libro de la colección de Artes Visuales Los sentidos de la editorial Adriana Hidalgo. Pero es un volumen muy diferente a los otros de esta colección que tratan sobre artistas plásticos como Pombo, Kacero o Hasper o textos teóricos de ardua lectura.
El siluetazo se refiere a un fenómeno artístico, pero también a uno político y social. Se trata de una propuesta que en medio de la dictadura tres artistas plásticos (Rodolfo Aguerrebery, Julio Flores y Guillermo Kexel) llevaron a las Madres de Plaza de Mayo en 1982, sugiriendo realizar en la manifestación figuras humanas trazadas en papel que hicieran presente lo ausente, que escenificaran las desapariciones. Tales figuras, colgadas en los edificios públicos, extendieron la movilización en el tiempo, interpelando a los transeúntes sobre aquello que deseaban obviar. La práctica del siluetazo trascendió a otras manifestaciones, y tiene su impacto en el arte callejero hasta hoy día, por ejemplo, en los escraches protagonizados por HIJOS.
El libro recopila diferentes testimonios e interpretaciones del fenómeno: desde aquellos contemporáneos a sus inicios, hasta sofisticados análisis actuales desde el arte, la política, la sociología o la filosofía. Por ejemplo, el curador Santiago García Navarro (un marplatense cuyo artículo en el libro encontré sorpresivamente) sugiere que el término siluetazo hace referencia ha a un triunfo revolucionario (al estilo "Cordobazo") por lo que él prefiere referirse a siluetada, incorporando un vocablo nuevo más amplio y que da cuenta de una influencia más abarcativa que la meramente político-revolucionaria.
Otra distinción muy interesante es la que realiza Eduardo Grüner, que analiza como el siluetazo ensambla con la consigna de las madres de "aparición con vida". Esas siluetas corporizaban a los hijos desaparecidos, que de esa forma cobraban realidad. Sería muy interesante contrastar estas aseveraciones con las realizadas por Christian Guterman en su libro Actos melancólicos, en el que analiza las formas que asume la literatura y el cine de izquierdas en la Argentina posdictatorial como la negación melancólica a realizar el duelo, pero no bajo una concepción meramente negativa, sino como forma de rebeldía. No obstante, la consigna de "aparición con vida" comenzó a ser confrontada con otra: "Toda la verdad". Sintomáticamente esta nueva consigna comenzó a estar asociada al dibujo de las siluetas en el piso (cuando las madres habían insistido en que debían aparecer paradas, erguidas...). Entonces otra connotación del siluetazo se torna obvia: la figura sobre el piso es la que dibujan las fuerzas de seguridad en torno a los cadáveres que quedan en el piso. De esta manera comienza a admitirse que, probablemente, los desaparecidos no sean encontrados con vida, y las siluetas denuncian a las fuerzas de seguridad como autores de esas desapariciones. Simultáneamente, estas figuras comienzan a dejar de ser anónimas, y quienes las realizan comienzan a colocar los nombres de las víctimas y las fechas de sus desapariciones.
Uno de los fenómenos más interesantes que analiza el libro es cómo el siluetazo fue una obra colectiva. Porque más allá de la idea primigenia de los artistas, fue la gente la que se ofreció como modelo de la silueta, poniendo el cuerpo, otros trazaron las siluetas, otros las colgaron... De esa forma el siluetazo fue un acto colectivo, cuasi antropológico o mágico, de dar vida a los desaparecidos, de corporizarlos y de esa forma resistir y confrontar la dictadura.
Aparece un nuevo libro de la colección de Artes Visuales Los sentidos de la editorial Adriana Hidalgo. Pero es un volumen muy diferente a los otros de esta colección que tratan sobre artistas plásticos como Pombo, Kacero o Hasper o textos teóricos de ardua lectura.
El siluetazo se refiere a un fenómeno artístico, pero también a uno político y social. Se trata de una propuesta que en medio de la dictadura tres artistas plásticos (Rodolfo Aguerrebery, Julio Flores y Guillermo Kexel) llevaron a las Madres de Plaza de Mayo en 1982, sugiriendo realizar en la manifestación figuras humanas trazadas en papel que hicieran presente lo ausente, que escenificaran las desapariciones. Tales figuras, colgadas en los edificios públicos, extendieron la movilización en el tiempo, interpelando a los transeúntes sobre aquello que deseaban obviar. La práctica del siluetazo trascendió a otras manifestaciones, y tiene su impacto en el arte callejero hasta hoy día, por ejemplo, en los escraches protagonizados por HIJOS.
El libro recopila diferentes testimonios e interpretaciones del fenómeno: desde aquellos contemporáneos a sus inicios, hasta sofisticados análisis actuales desde el arte, la política, la sociología o la filosofía. Por ejemplo, el curador Santiago García Navarro (un marplatense cuyo artículo en el libro encontré sorpresivamente) sugiere que el término siluetazo hace referencia ha a un triunfo revolucionario (al estilo "Cordobazo") por lo que él prefiere referirse a siluetada, incorporando un vocablo nuevo más amplio y que da cuenta de una influencia más abarcativa que la meramente político-revolucionaria.
Otra distinción muy interesante es la que realiza Eduardo Grüner, que analiza como el siluetazo ensambla con la consigna de las madres de "aparición con vida". Esas siluetas corporizaban a los hijos desaparecidos, que de esa forma cobraban realidad. Sería muy interesante contrastar estas aseveraciones con las realizadas por Christian Guterman en su libro Actos melancólicos, en el que analiza las formas que asume la literatura y el cine de izquierdas en la Argentina posdictatorial como la negación melancólica a realizar el duelo, pero no bajo una concepción meramente negativa, sino como forma de rebeldía. No obstante, la consigna de "aparición con vida" comenzó a ser confrontada con otra: "Toda la verdad". Sintomáticamente esta nueva consigna comenzó a estar asociada al dibujo de las siluetas en el piso (cuando las madres habían insistido en que debían aparecer paradas, erguidas...). Entonces otra connotación del siluetazo se torna obvia: la figura sobre el piso es la que dibujan las fuerzas de seguridad en torno a los cadáveres que quedan en el piso. De esta manera comienza a admitirse que, probablemente, los desaparecidos no sean encontrados con vida, y las siluetas denuncian a las fuerzas de seguridad como autores de esas desapariciones. Simultáneamente, estas figuras comienzan a dejar de ser anónimas, y quienes las realizan comienzan a colocar los nombres de las víctimas y las fechas de sus desapariciones.
Uno de los fenómenos más interesantes que analiza el libro es cómo el siluetazo fue una obra colectiva. Porque más allá de la idea primigenia de los artistas, fue la gente la que se ofreció como modelo de la silueta, poniendo el cuerpo, otros trazaron las siluetas, otros las colgaron... De esa forma el siluetazo fue un acto colectivo, cuasi antropológico o mágico, de dar vida a los desaparecidos, de corporizarlos y de esa forma resistir y confrontar la dictadura.
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domingo, julio 20, 2008
Lo curioso, lo absurdo, lo ridículo... lo bizarro
Riera, Daniel: Buenos Aires bizarro. La más extraviada de todas las guías, Aguilar.
El autor de esta absurda guía es Daniel Riera, uno de los fundadores de la revista Barcelona. Eso explica bastante el tipo de humor presente en el libro: en parte conectado con lo extraño, en otra medida con el humor negro o con la política. De todo un poco hay en este libro que recorre el Buenos Aires menos obvio: aquel que se oculta en galerías desconocidas, en comercios poco visibles... o que por el contrario lo bizarro está tan a la vista de todos que hemos dejado de prestarle atención.
Riera define un término elusivo y posmoderno como bizarro: indica sólo algo que se sale de las normas. Y aquello que se desvía de los cánones está clasificado en diferentes secciones: comida, arquitectura, religiones, servicios, museos curiosos...
Así encontramos las panchería: Pancho Sosa, el varón del pancho, el restaurante El General, que sirve comidas típicas criollas y sencillas argentinas con una ambientación que no excluye varias reliquias peronistas valiosas.
También una agencia de modelos freaks, y nos encontramos con un restaurador de muñecas, o con gente que ofrece curiosos servicios para animales: reiki para mascotas o inseminación artificial de perros.
Por otro lado, podemos acceder a la data de quien se dedica a la elongación de penes, la dirección del emplazamiento de la estatua del Mostaza Merlo, el Círculo de Ventrílocuos argentinos.
Además, Riera nos suministra algunos datos paradójicos, como que frente a la ESMA se juega al Paintball.
De todo un poco encontraremos en esta curiosa guía, que no se ocupa únicamente de registrar lugares extraños, sino también de realizar interesantes entrevistas a los personajes en cuestión, así como de ofrecer fotografías de este Buenos Aires diferente.
El autor de esta absurda guía es Daniel Riera, uno de los fundadores de la revista Barcelona. Eso explica bastante el tipo de humor presente en el libro: en parte conectado con lo extraño, en otra medida con el humor negro o con la política. De todo un poco hay en este libro que recorre el Buenos Aires menos obvio: aquel que se oculta en galerías desconocidas, en comercios poco visibles... o que por el contrario lo bizarro está tan a la vista de todos que hemos dejado de prestarle atención.
Riera define un término elusivo y posmoderno como bizarro: indica sólo algo que se sale de las normas. Y aquello que se desvía de los cánones está clasificado en diferentes secciones: comida, arquitectura, religiones, servicios, museos curiosos...
Así encontramos las panchería: Pancho Sosa, el varón del pancho, el restaurante El General, que sirve comidas típicas criollas y sencillas argentinas con una ambientación que no excluye varias reliquias peronistas valiosas.
También una agencia de modelos freaks, y nos encontramos con un restaurador de muñecas, o con gente que ofrece curiosos servicios para animales: reiki para mascotas o inseminación artificial de perros.
Por otro lado, podemos acceder a la data de quien se dedica a la elongación de penes, la dirección del emplazamiento de la estatua del Mostaza Merlo, el Círculo de Ventrílocuos argentinos.
Además, Riera nos suministra algunos datos paradójicos, como que frente a la ESMA se juega al Paintball.
De todo un poco encontraremos en esta curiosa guía, que no se ocupa únicamente de registrar lugares extraños, sino también de realizar interesantes entrevistas a los personajes en cuestión, así como de ofrecer fotografías de este Buenos Aires diferente.
domingo, julio 06, 2008
Genealogía política argentina
Fogwill: En otro orden de cosas, Interzona.
Lo único que había leído de Fogwill era Los pichiciegos, libro impresionante que inauguró una serie de escritos sobre Malvinas, que forman hoy uno de los temas más importantes de la literatura argentina actual. Ese recuerdo viene unido a una nota que le realizó Marina Mariasch en la que él hablaba de las mujeres, diciendo cosas muy originales y graciosas. El reportaje estaba saturado de un clima de seducción, en el que la conductora/escritora le preguntaba si alguna vez rebotaba con las mujeres. Él afirmaba que casi siempre... y que a medida que pasaban los años el fenómeno se acentuaba, pero que cuando le decían: "Sos demasiado grande para mí" él continuaba abrigando esperanzas, porque si la mujer lo expresaba en estos términos, quería decir que se le había ya pasado por la cabeza... sólo tenía que repensar lo de la diferencia de edad.
Teniendo estas dos fotos en mente comencé a leer la curiosa novela En otro orden de cosas. Es un libro muy interesante en el que la trayectoria de vida de un montonero reconvertido en ejecutivo de la empresa estatal que construye la autopista, es la excusa perfecta para contar la extraña historia política de nuestro país. La idea de la lucha armada, el Proceso y los gérmenes de la democracia aparecen enunciados al contarnos la vida de un hombre inteligente, solitario y peculiar. El texto sigue la misma línea de casi todos los que abordan el tema de la lucha armada: una distancia crítica que tiene más que ver con el desconcierto que el pasado produce a la luz de un presente en el que las ideas de antaño parecen extrañas, a la par que una elíptica forma de recuperación de la memoria; y todo en el marco de un relato concentrado en lo micro, alejado del gran relato, concentrándose en la historia individual. Pero Fogwill le agrega sus propios condimentos, que tienen que ver con un espíritu sociológico, una gran capacidad para retratar tipos humanos, en versiones claras que no parecen paródicas: su amante cheta paisajista, el programador padre de familia, el ex montonero dueño de una concesionaria de autos son bosquejos fuertes y creíbles... Claro, son justamente esos detalles los que hacen a una buena novela.
Lo único que había leído de Fogwill era Los pichiciegos, libro impresionante que inauguró una serie de escritos sobre Malvinas, que forman hoy uno de los temas más importantes de la literatura argentina actual. Ese recuerdo viene unido a una nota que le realizó Marina Mariasch en la que él hablaba de las mujeres, diciendo cosas muy originales y graciosas. El reportaje estaba saturado de un clima de seducción, en el que la conductora/escritora le preguntaba si alguna vez rebotaba con las mujeres. Él afirmaba que casi siempre... y que a medida que pasaban los años el fenómeno se acentuaba, pero que cuando le decían: "Sos demasiado grande para mí" él continuaba abrigando esperanzas, porque si la mujer lo expresaba en estos términos, quería decir que se le había ya pasado por la cabeza... sólo tenía que repensar lo de la diferencia de edad.
Teniendo estas dos fotos en mente comencé a leer la curiosa novela En otro orden de cosas. Es un libro muy interesante en el que la trayectoria de vida de un montonero reconvertido en ejecutivo de la empresa estatal que construye la autopista, es la excusa perfecta para contar la extraña historia política de nuestro país. La idea de la lucha armada, el Proceso y los gérmenes de la democracia aparecen enunciados al contarnos la vida de un hombre inteligente, solitario y peculiar. El texto sigue la misma línea de casi todos los que abordan el tema de la lucha armada: una distancia crítica que tiene más que ver con el desconcierto que el pasado produce a la luz de un presente en el que las ideas de antaño parecen extrañas, a la par que una elíptica forma de recuperación de la memoria; y todo en el marco de un relato concentrado en lo micro, alejado del gran relato, concentrándose en la historia individual. Pero Fogwill le agrega sus propios condimentos, que tienen que ver con un espíritu sociológico, una gran capacidad para retratar tipos humanos, en versiones claras que no parecen paródicas: su amante cheta paisajista, el programador padre de familia, el ex montonero dueño de una concesionaria de autos son bosquejos fuertes y creíbles... Claro, son justamente esos detalles los que hacen a una buena novela.
martes, junio 24, 2008
Voto castigo
Intento abstraerme de la realidad política, pero es más fuerte que yo. Veo el titular de La Nación: "Voto castigo. Gana la UCR." Con una foto del nuevo funcionario que tiene bien cara de radical (¿la ubican? es algo así como cara de boludo).
Me quedo pensando en que si la crisis de la actual administración lleva a un resurgimiento de la UCR, se trata de un voto castigo ... para todos los argentinos, a los que, evidentemente, nos gusta autoflagelarnos.
Es como un racionamiento vicioso más o menos así: votemos a alguien que accione (alguna versión del peronismo), nos asquea, votemos alguien que parezca más respetuoso de las formas (un radical medio nabo). Yo conocía a una chica que no podía decidirse entre dos candidatos: uno era ordenado, frío y desaprensivo, el otro era pasional, pero una fuente inagotable de discusiones y problemas. Hablaba seriamente entre elegir entre tal o cual y , perdiendo la lógica, olvidaba que podía optar por quedarse sola (el voto en blanco) o salir a elegir uno nuevo.
Me quedo pensando en que si la crisis de la actual administración lleva a un resurgimiento de la UCR, se trata de un voto castigo ... para todos los argentinos, a los que, evidentemente, nos gusta autoflagelarnos.
Es como un racionamiento vicioso más o menos así: votemos a alguien que accione (alguna versión del peronismo), nos asquea, votemos alguien que parezca más respetuoso de las formas (un radical medio nabo). Yo conocía a una chica que no podía decidirse entre dos candidatos: uno era ordenado, frío y desaprensivo, el otro era pasional, pero una fuente inagotable de discusiones y problemas. Hablaba seriamente entre elegir entre tal o cual y , perdiendo la lógica, olvidaba que podía optar por quedarse sola (el voto en blanco) o salir a elegir uno nuevo.
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martes, junio 10, 2008
Discutiendo de política a las dos de la mañana
Debo ser la única persona chiflada que un sábado a la noche se pone a discutir de política con un desconocido. Y todo por culpa del campo. Yo dije que no me sentía solidarizada con el campo. Si uno va a ver las cosas de forma egoísta, su oposicón a pagar tres puntos más de retenciones joden mi vida cotidiana y me hacen perder plata a mí. Si quieren pueden poner el debate en otros términos, sobre el autoritarismo presidencial, la dignidad de la gente del campo, o que se niegan a pagar más porque no es transparente lo que el gobierno hace con la plata... pero en última instancia es una pelea por dinero: el gobierno la quiere recaudar argumentando algunas cosas, y la gente del campo no lo desea. Entonces, lo que yo digo simplemente es que no siento empatía con el campo que produjo un desabastecimiento que hizo que yo tuviera que pagar la carne y la leche más caras. Y, además, que no entiendo la solidaridad de la clase media con el campo cuando se produce un encarecimiento de los productos que todos consumimos para que ellos ganen más, o ganen tanto como el año pasado.
La cuestión es que el desconocido se indigna y empieza a putear al gobierno: que son unos chorros, unos incapaces, unos autoritarios. Y yo no a defenderlo, pero casi, diciéndole que es un gobierno democráticamente elegido, y que si a la mayoría de la gente no le gusta no tiene más que organizarse, formar un partido agrario que en dos años gane la mayoría de la legislatura y en cuatro el poder (algo nada absurdo si tienen un proyecto de país integral, federal, transparente y equitativo y no es que estén enojados porque este año no van a poder cambiar la camioneta Toyota).
El asunto es que desconocido, en la cumbre de su enojo, me dice que antes de fin de año sacan a esta loca (se refiere a Cristina K.) con un golpe de estado. Ya ahí pierdo la compostura y la argumentación lógica, porque no puedo entender cómo alguien en este país puede desear un golpe de estado. Me debato entre creer que es un ignorante que no sabe de lo que habla o pensar que es un hijo de puta. Sin decidirme por ninguna de las dos versiones le digo que en este país pasaron cosas muy graves, que la violencia política nos llevó a aberraciones. Él me contesta que todos los días muere alguien en manos de la delincuencia y que algo hay que hacer al respecto, y que si los militares terminan con los chorros entonces tal vez sean una opción viable por más que no respeten los llamados "derechos humanos"... Yo que tiene aserrín en la cabeza y que el límite de mi tolerancia termina cuando una persona encuentra maneras para justificar la tortura, el genocidio, el robo de identidad, etc., etc.
Con esto no quiero decir, evidentemente, que toda la gente del campo (o clasemedieros urbanos que leen La Nación y apoyan la causa del campo) estén a favor de un golpe de estado. Evidentemente no es así porque si no directamente no hemos aprendido nada de nada. Pero repito mi argumento: éste es un gobierno democrático, ganó en elecciones libres y no fraudulentas. Si todos están en contra de sus medidas, pues entonces tendrán que organizarse con los medios que permite la democracia, y también manifestarse todo lo que quieran mientras no coarten las libertades ajenas, amén de exponer hasta el hartazgo su punto de vista en los medios que le son afines. No digo que sea fácil o automático, digo que es la única manera que la democracia prevee: Los atajos son soluciones autoritarias. Este gobierno podrá ser soberbio, poco abierto al diálogo o reacio a comunicar o justificar sus medidas, pero obra con todas las herramientas que prevee nuestra Constitución, que quienes lo juzgan autoritario no se sientan tentados a ser más tiránicos.
La cuestión es que el desconocido se indigna y empieza a putear al gobierno: que son unos chorros, unos incapaces, unos autoritarios. Y yo no a defenderlo, pero casi, diciéndole que es un gobierno democráticamente elegido, y que si a la mayoría de la gente no le gusta no tiene más que organizarse, formar un partido agrario que en dos años gane la mayoría de la legislatura y en cuatro el poder (algo nada absurdo si tienen un proyecto de país integral, federal, transparente y equitativo y no es que estén enojados porque este año no van a poder cambiar la camioneta Toyota).
El asunto es que desconocido, en la cumbre de su enojo, me dice que antes de fin de año sacan a esta loca (se refiere a Cristina K.) con un golpe de estado. Ya ahí pierdo la compostura y la argumentación lógica, porque no puedo entender cómo alguien en este país puede desear un golpe de estado. Me debato entre creer que es un ignorante que no sabe de lo que habla o pensar que es un hijo de puta. Sin decidirme por ninguna de las dos versiones le digo que en este país pasaron cosas muy graves, que la violencia política nos llevó a aberraciones. Él me contesta que todos los días muere alguien en manos de la delincuencia y que algo hay que hacer al respecto, y que si los militares terminan con los chorros entonces tal vez sean una opción viable por más que no respeten los llamados "derechos humanos"... Yo que tiene aserrín en la cabeza y que el límite de mi tolerancia termina cuando una persona encuentra maneras para justificar la tortura, el genocidio, el robo de identidad, etc., etc.
Con esto no quiero decir, evidentemente, que toda la gente del campo (o clasemedieros urbanos que leen La Nación y apoyan la causa del campo) estén a favor de un golpe de estado. Evidentemente no es así porque si no directamente no hemos aprendido nada de nada. Pero repito mi argumento: éste es un gobierno democrático, ganó en elecciones libres y no fraudulentas. Si todos están en contra de sus medidas, pues entonces tendrán que organizarse con los medios que permite la democracia, y también manifestarse todo lo que quieran mientras no coarten las libertades ajenas, amén de exponer hasta el hartazgo su punto de vista en los medios que le son afines. No digo que sea fácil o automático, digo que es la única manera que la democracia prevee: Los atajos son soluciones autoritarias. Este gobierno podrá ser soberbio, poco abierto al diálogo o reacio a comunicar o justificar sus medidas, pero obra con todas las herramientas que prevee nuestra Constitución, que quienes lo juzgan autoritario no se sientan tentados a ser más tiránicos.
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martes, abril 15, 2008
Las escritoras y la dictadura
Norma Huidobro: El lugar perdido, Alfaguara
Estamos casi acostumbrados a que el Premio Clarín sea ganado por una mujer poco conocida.Ocurrió con Claudia Piñeiro, con Betina González, y la tendencia se consolida con Norma Huidobro. Así que ya está la definición del libro: la ganadora del Premio Clarín, una escritora de infantiles, un libro ambientado en los ´70.
Pero, la verdad es que El lugar perdido es mucho más que eso. Luego de haber leído La casa de los conejos de Laura Alcoba y La anunciación de María Negroni, nos encontramos ante una trilogía de libros que nos permiten pensar la mirada femenina sobre la dictadura. Y en los tres casos, los relatos se alejan de las grandes líneas políticas e incluso de la toma de posición lisa y llana para incorporar visiones más íntimas. Las novelas elegidas no sólo están escritas por mujeres, también están protagonizadas por ellas.
El lugar perdido está ambientada en Jujuy, donde una joven recibe las cartas de su mejor amiga, una joven que se fue a Capital en busca de un mejor destino, transformándose en la novia de un líder sindical ferroviario. Y a ese pueblo perdido llega un militar decidido a averiguar el paradero de la pareja subversiva. Más allá de las fantásticas figuras femeninas -Matilde, Marita y una serie de mujeres luchadoras, de madres solteras y trabajadores-, es interesante observar el personaje de Ferroni, un prolijo torturador con una oscura niñez, y tras él, una madre con el rostro desdibujado. En una novela fantástivamente construida, el drama de los '70 enlaza con la reconstrucción de la historia del propio torturador, hasta el punto de lograr que nos compadezcamos por él.
En La anunciación el tono es completamente diferente. María Negroni, extraordinaria poetiza, narra una lírica compleja del exiliado no exenta de autocrítica. Desde su exilio romano, la protagonista se tortura por los que han quedado atrás, especialmente por un amor perdido, y en medio de ello, aparece el delirio de la opción montonera, el despropósito teórico y el suicidio colectivo. Pero en La anunciación nada se declama, sólo aparece una mujer sola y arrepentida que lucha contra sus fantasmas.
Estamos casi acostumbrados a que el Premio Clarín sea ganado por una mujer poco conocida.Ocurrió con Claudia Piñeiro, con Betina González, y la tendencia se consolida con Norma Huidobro. Así que ya está la definición del libro: la ganadora del Premio Clarín, una escritora de infantiles, un libro ambientado en los ´70.
Pero, la verdad es que El lugar perdido es mucho más que eso. Luego de haber leído La casa de los conejos de Laura Alcoba y La anunciación de María Negroni, nos encontramos ante una trilogía de libros que nos permiten pensar la mirada femenina sobre la dictadura. Y en los tres casos, los relatos se alejan de las grandes líneas políticas e incluso de la toma de posición lisa y llana para incorporar visiones más íntimas. Las novelas elegidas no sólo están escritas por mujeres, también están protagonizadas por ellas.
El lugar perdido está ambientada en Jujuy, donde una joven recibe las cartas de su mejor amiga, una joven que se fue a Capital en busca de un mejor destino, transformándose en la novia de un líder sindical ferroviario. Y a ese pueblo perdido llega un militar decidido a averiguar el paradero de la pareja subversiva. Más allá de las fantásticas figuras femeninas -Matilde, Marita y una serie de mujeres luchadoras, de madres solteras y trabajadores-, es interesante observar el personaje de Ferroni, un prolijo torturador con una oscura niñez, y tras él, una madre con el rostro desdibujado. En una novela fantástivamente construida, el drama de los '70 enlaza con la reconstrucción de la historia del propio torturador, hasta el punto de lograr que nos compadezcamos por él.
En La anunciación el tono es completamente diferente. María Negroni, extraordinaria poetiza, narra una lírica compleja del exiliado no exenta de autocrítica. Desde su exilio romano, la protagonista se tortura por los que han quedado atrás, especialmente por un amor perdido, y en medio de ello, aparece el delirio de la opción montonera, el despropósito teórico y el suicidio colectivo. Pero en La anunciación nada se declama, sólo aparece una mujer sola y arrepentida que lucha contra sus fantasmas.
lunes, septiembre 10, 2007
Evita en Playa Grande
Aunque con bruma y humedad, los fines de semanas de Mar del Plata ya dan para hacer una caminata por Playa Grande. El fin obligado del circuito ahora es La Normandina, donde tal vez pueda tomar un café si encuentra que le dan una mesa en menos de una hora, o quizá mirar las muy buenas exposiciones de arte que allí organiza Susana López Merino.
Este fin de semana, y hasta el 13 de septiembre, puede verse la muestra "Como bandera a la victoria" de Gabriel Miremont. Se trata de pinturas de Evita al estilo Pop- Art. Sucesión de dibujos iguales en diferentes tonalidades (al tipo Marilyn de Warhol), dibujos a lápiz con bocas coloreadas en carmín. Qué sé yo. Es difícil decir de esas obras si son buenas o malas (como de todo el arte contemporáneo en general si uno lo piensa un poco). Pero lo más llamativo de la muestra son los comentarios dejados por los visitantes. Porque gran parte de ellos se mostraron indignados. ¿La razón? La más obvia: ¿qué hace Evita en Playa Grande? Otros le dieron a su indignación un ropaje más conspirativo: el nombre de la muestra induce sutilmente a los votantes a favor del Frente para la Victoria, en otra sucia operación del oficialismo. Sin pensar que la relación de sentido más natural es la inversa: el neoperonismo toma su nombre de una de las más bellas frases de la historia argentina: "Aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que tomarán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria".
En otro reducto donde no entraría Evita -la Villa Victoria- se hizo hace un mes una muestra con pedazos de carne. En Buenos Aires una muestra de cadáveres. Creo que ninguna de estas rarezas suscitó tanto rechazo como la aparición de unas pinturas de Eva Perón.
Raro país éste en el que un ícono político crispa más que un cadáver. El problema para los antiperonistas es que el peronismo va seguir existiendo en la medida en que ellos sigan indignándose ante su existencia.
Este fin de semana, y hasta el 13 de septiembre, puede verse la muestra "Como bandera a la victoria" de Gabriel Miremont. Se trata de pinturas de Evita al estilo Pop- Art. Sucesión de dibujos iguales en diferentes tonalidades (al tipo Marilyn de Warhol), dibujos a lápiz con bocas coloreadas en carmín. Qué sé yo. Es difícil decir de esas obras si son buenas o malas (como de todo el arte contemporáneo en general si uno lo piensa un poco). Pero lo más llamativo de la muestra son los comentarios dejados por los visitantes. Porque gran parte de ellos se mostraron indignados. ¿La razón? La más obvia: ¿qué hace Evita en Playa Grande? Otros le dieron a su indignación un ropaje más conspirativo: el nombre de la muestra induce sutilmente a los votantes a favor del Frente para la Victoria, en otra sucia operación del oficialismo. Sin pensar que la relación de sentido más natural es la inversa: el neoperonismo toma su nombre de una de las más bellas frases de la historia argentina: "Aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que tomarán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria".
En otro reducto donde no entraría Evita -la Villa Victoria- se hizo hace un mes una muestra con pedazos de carne. En Buenos Aires una muestra de cadáveres. Creo que ninguna de estas rarezas suscitó tanto rechazo como la aparición de unas pinturas de Eva Perón.
Raro país éste en el que un ícono político crispa más que un cadáver. El problema para los antiperonistas es que el peronismo va seguir existiendo en la medida en que ellos sigan indignándose ante su existencia.
martes, agosto 28, 2007
Se acuerdan de cuando en este blog se hablaba de política?
Bueno, ya no tenemos más ganas. Pero basta con decir que ni a nosotros, autodenominados "no tan jóvenes K de la primera hora" nos es muy grato votar a Cristina.
Tampoco a la gorda loca, ahora en vías de aliarse con el Bulldog.
Se aceptan sugerencias: ¿Qué vota un desencantado que ya no puede creer en las utopías de izquierda, piensa que el radicalismo es inoperante, pero ya no puede digerir (ni aún haciendo uso de todo el acopio de humor, ironía y realpolitic) al PJ, y lo sublevan las opciones de derecha?
Aclaración: tampoco nos causa la opción del voto en blanco, Km. 401, feta de jamón en la urna o todas las ideas negadoras de la política.
Tampoco a la gorda loca, ahora en vías de aliarse con el Bulldog.
Se aceptan sugerencias: ¿Qué vota un desencantado que ya no puede creer en las utopías de izquierda, piensa que el radicalismo es inoperante, pero ya no puede digerir (ni aún haciendo uso de todo el acopio de humor, ironía y realpolitic) al PJ, y lo sublevan las opciones de derecha?
Aclaración: tampoco nos causa la opción del voto en blanco, Km. 401, feta de jamón en la urna o todas las ideas negadoras de la política.
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política
miércoles, febrero 14, 2007
Cuarenta años de humor político
El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos organizó una muestra en vinculación con el aniversario de la revista Acción. De esta manera, realizan una interesante exposición que actúa como retrospectiva de la carrera de Oski, Viusti, Fontanarrosa y Paz (dado que los cuatro escribieron para la revista). Pero claro, el humor político siempre tiene una nota amarga. Sobre todo visto en su conjunto. Cuando encontramos chistes de los ’70, los ’80, los ’90 y el 2000 y sólo cambian detalles de fondo pero no los problemas, la risa se transforma en rictus y la carcajada en encogimiento de hombros. Un buen ejercicio de historia argentina, humor gráfico y masoquismo.
Uno de los que más me gustó es de Fontanarrosa en 1985. Un periodista le hace una nota a un político. Este dice de manera grandilocuente: “Que la historia me juzgue”. Para rápidamente aclarar: “Total, si en cien años me dan perpetua, qué me importa.”
Y también uno de Paz del 2002 en el que Duhalde habla con el Ministro de Economía. El presidente le pregunta al ministro como va el acuerdo con el FMI, y el funcionario contesta: “para el c...” Luego Duhalde pregunta como va el desempleo. El ministro contesta: “para el c...”. A continuación el presidente pregunta por la reactivación. Y el ministro contesta: “para el c...” Ante las quejas del presidente, Remes contesta: Este es el famoso PLAN C.
lunes, diciembre 12, 2005
Más libros de FCE
Hemos recibido, de la interesante colección Breviarios de Fondo de Cultura Económica, los siguientes títulos:
- "El mundo de los incas", de Felipe Cossio del Pomar. ($23). La historia de los incas ha atraído siempre la atención de los amantes de la historia, y nos ha sido "contada" en varias ocasiones y en lenguas varias. A veces como en 'grand finale' del extenso espectáculo cultural que se vino desenvolviendo en la Antigüedad de la Sudamérica septentrional; otras veces como una historia completa en sí.Dijérase que algo así es 'El mundo de los Incas'. Su diferencia estriba en la llaneza del relato, en la débil presencia de metáforas y en la concreción de los hechos más salientes, atados éstos fatalmente a los grandes personajes. ¿Y cuáles son aquellos personajes? Los Incas por antonomasia; es decir los soberanos.
- "El mundo de Odiseo", de M.I. Finley. ($24). El propio Finley se encarga de describir la naturaleza de esta obra; es, dice, "el retrato de una sociedad, fundamentado en la lectura minuciosa de la 'Ilíada' y de la 'Odisea', apoyado por el estudio de otras sociedades para elucidar ciertos puntos oscuros de los poemas". Libro polémico en el ámbito de los estudios homéricos, combina las nociones de la moderna antropología -e incluso de las ciencias sociales- con el acervo del conocimiento clasicista; así, Finley se propuso desde un principio redactar un texto complejo, pues complejos son los problemas planteados por esos "puntos oscuros" de los textos homéricos. La vida ortodoxa, que sostenía el carácter íntegramente micénico del universo homérico, fue liquidada por los desciframientos de las tablillas micénicas y por la arqueología. Así, la filología y la investigación directa terminaron por darle la razón a M. I. Finley, quien sostenía desde la primera edición de 'El mundo de Odiseo' la naturaleza plural de los poemas.
- "La cultura egipcia", de John A. Wilson. ($25). Tras el rostro impasible y remoto de cada una de las esculturas egipcias se esconde el espíritu de un pueblo vivaz, humorista e intensamente práctico. Su cultura surgió con rapidez, floreció durante uno de los períodos más largos de que se tenga memoria y, de pronto, quedó petrificada. Dentro de un universo atemporal e ilógico, donde cada acontecimiento es sólo el resultado del capricho de los dioses, el egipcio se esfuerza en progresar, a pesar de negar expresamente todo progreso. Su historia, que no por ser lejana deja de ser importante para el hombre moderno, es el objeto de este libro.El autor, profesor de egiptología en el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, no intenta seleccionar los hechos más importantes y establecer cronologías, sino hacer, a partir de esos hechos, una historia llena de sentido; no se interesa por las dinastías ni por ningún faraón en particular, sino por la fuerzas que actúan en la cultura egipcia. ¿Qué fue lo que permitió a la civilización del Nilo vivir cerca de dos mil años? ¿Por qué se petrificó? ¿Por qué abandonaron los egipcios su triunfal negación de la muerte por un fatalismo amargo y desesperado? Al contestar a estas preguntas, Wilson describe, con excepcional habilidad, la historia de un gran pueblo y nos da a conocer los aspectos más humanos de una de las más ricas civilizaciones antiguas.
- "Las amazonas: un estudio de los mitos atenienses", de William Blake Tyrell ($ 22). William Blake Tyrrell entiende el mito de las amazonas como un producto de la historia del pensamiento griego y, particularmente, de la Atenas clásica. Su origen lo encuentra en los ámbitos de la cultura de la guerra, la educación sexual y la etnografía. El patriarcado ateniense fincaba su hegemonía en una pedagogía que orientaba a los varones al combate y a las mujeres a la maternidad. El mito de las amazonas es justamente la inversión de este imperativo. La amazona va a la guerra, se niega a ser madre.
- "El siglo de Augusto", de Pierre Grimal ($ 25). Para que un período histórico pueda simbolizarse con el nombre de una persona, ésta hubo de imprimirle su propio sello y una fisonomía espiritual particular. El "siglo de Augusto", que se extiende desde la muerte de César (44 a.C.) hasta la del mismo C. Octavio (14 d.C.), es uno de esos períodos: el 'principado augustal' supuso la renovación política y administrativa; el apogeo del arte y la literatura latinas: una nueva concepción arquitectónica; y la pacificación de los vastos dominios del Imperio.Con la edición de 'El siglo de Augusto', FCE recupera una de las obras fundamentales del sabio latinista francés Pierre Grimal, etapa fundamental de la historia de Occidente, con la convicción de que, a partir de los hechos históricos, se puede comprender la civilización a la que dieron origen y de la que somos, sin duda, deudores.
Nota: la propiedad intelectual de estos comentarios corresponden a FCE.
sábado, noviembre 26, 2005
JV recomienda
Esto no pretende ser un canon literario, sino simplemente un cronología de lecturas que quiero compartir con los visitantes de este sitio. Para aquellos que no han tenido o no se han permitido tiempo de lectura.
Yo mismo me sorprendo por lo ecléctico de la lista, pero así ha sido y así la transmito, lo que para mi fue placer, asombro, conmoción y aprendizaje. Sobre lo que me aburrió, me dejó indiferente o me indignó no voy a hablar, si bien este último ítem me tienta. Allá vamos:
1- Llámalo sueño, de Henry Roth:
Muy buena idea de Alfaguara en la publicación de estos clásicos modernos que incluye también libros de Conrad, Diderot, Stendahl, y Welty. Un escritor olvidado que para mí resultó una delicia. Esta novela publicada originalmente en 1934 y de la que simplemente copio la frase de José María Guelbenzú que figura en la contratapa: " La emoción de leer está servida".
2- Esperando los bárbaros, de J.M. Coetzee
Y por supuesto, todo lo que usted quiera de este Nóbel legítimo, imperdibles sus otros libros: Desgracia, Infancia, Juventud y el curioso y fascinante Elizabeth Costello, etc. Esperando los bárbaros evoca a la inolvidable "Desierto de los tártaros" de Dino Buzzatti.
3- Leer Lolita en Teherán, de Azar Nafisi
Una sorpresa. Conmovedor relato de una profesora de literatura y su clandestino grupo de lectura en la fundamentalista Teherán de Jomeini. Uno de mis preferidos.
4. Verdad Tropical, de Caetano Veloso
Si algo faltaba para que la admiración a este artista fuera total es el magnífico relato de su vida, que es a su vez el relato de la música popular brasileña. Para aquellos que se interesan por la historia de una de las más ricas músicas populares del mundo, un libro donde hay que entrar.
5. Confesiones de un burgués, de Sandor Marai
Bueno, este olvidado escritor húngaro resultó un descubrimiento mundial. En esta apenas disimulada autobiografía de juventud, disfrutamos del talento, sutileza, y elegancia del autor de "Último Encuentro", "La herencia de Esther", "Divorcio en Buda". En fin, todo recomendado.
6. Rosa de Miami, de Eduardo Belgrano Rawson
El libro más divertido del año. E.B.G. exhibe su viz cómica con un desopilante relato del caribe ubicado en la época de la fallida invasión de Bahía Cochinos.
7. La tierra elegida, de Juan Forn
Y seguimos con los argentinos. Magníficos artículos de este ex joven guardia de la literatura nacional, hoy en el exilio Geselliano junto a Guillermo Saccomano. Un libro ideal para aquellos que tienen poco tiempo para la lectura y que abre curiosidad sobre otros autores, otras historias.
8. La trilogía de Auschwitz, de Primo Levi.
Reconozco con vergüenza leer recién ahora esta trilogía conformada por "Si esto es un hombre", "La tregua" y "Los hundidos y los salvados". De lectura absolutamente imprescindible, y no es una forma de decir, no hay otro adjetivo que lo defina: imprescindible.
9. La velocidad de la luz, de Javier Cercas.
El impacto de "Soldados de Salamina" hizo que me acercara con cierta aprehensión a esta nueva "novela"? de Cercas. No salí defraudado en absoluto, ya estoy esperando la siguiente.
10. Enola Gay, de Gordon Thomas.
Para todo el mundo, que ya no fue el mismo después de Hiroshima, Thomas nos sienta en primera fila de lo que fue el llamado Proyecto Manhattan, y la conformación de la tripulación del avión que cambiaría el rumbo de la historia. A veces olvidamos que estamos en la primera fila y entramos al centro de la escena. Así de vívido es relato de Thomas.
11. Una americana consentida, de Russell Banks.
No huya ante el título (traicionera versión del original, Darling) ni ante el arte de tapa. Notable novela que se desarrolla en el marco de una de las tantas tragedias africanas, en este caso, Liberia. Su protagonista, uno de los personajes literarios del año.
12. Política y/o violencia, de Pilar Calveiro.
Alguien que desde un lugar de pertenencia pone el dedo en la llaga de uno de los temas más álgidos de nuestra historia contemporánea. La crítica y ausencia de autocrítica de la dirigencia montonera. Evitando la retórica fascista de "La teoría de los dos demonios", Calveiro nos planta ante interrogantes inevitables, para pensar la Argentina que viene y desde donde viene.
13. Con toda intención, de C.E. Feiling
Reparación necesaria para quienes pensamos que la muerte de Feiling en 1997, a los 36 años, era una tragedia en todo sentido. Este libro me acompañó en un gozoso fin de semana en Tandil donde disfruté con la ironía e inteligencia de este escritor. La última parte de este libro no la termino de leer para que siempre me quede un cachito de Feiling para el futuro.
14. La conjura contra América, de Phillip Roth
Bueno, y no quiero abusar, todavía estoy inmerso en la ucronía de Phillip. Pero aparte de la recomendación absoluta, una pregunta: ¿para cuando el Nobel para Roth?
PD: Como yapa van:
15- La joven guardia, Varios Autores
Antología de escritores argentinos de entre 25 y 35 años. ¿Qué están haciendo? Aquí a la respuesta en una excelente antología prologada por el maestro Abelardo Castillo. Coincido como en otros títulos con "la lectora de Sibelius" A.B.
Y por último "the last but not the least"
16- Obra Esencial, de Stephen Jay Gould
¿Un palentólogo? Sí. Una aproximación a la inteligencia, al conocimiento, con un magnífico talento narrativo de Gould. Y con el plus de lo más envidiable de todo, su maravilloso sentido del humor.
¿Hasta el año que viene? Este todavía no terminó y yo estoy eligiendo un nuevo libro. En Sibelius, por supuesto.
Firmado: J.V.
Yo mismo me sorprendo por lo ecléctico de la lista, pero así ha sido y así la transmito, lo que para mi fue placer, asombro, conmoción y aprendizaje. Sobre lo que me aburrió, me dejó indiferente o me indignó no voy a hablar, si bien este último ítem me tienta. Allá vamos:
1- Llámalo sueño, de Henry Roth:
Muy buena idea de Alfaguara en la publicación de estos clásicos modernos que incluye también libros de Conrad, Diderot, Stendahl, y Welty. Un escritor olvidado que para mí resultó una delicia. Esta novela publicada originalmente en 1934 y de la que simplemente copio la frase de José María Guelbenzú que figura en la contratapa: " La emoción de leer está servida".
2- Esperando los bárbaros, de J.M. Coetzee
Y por supuesto, todo lo que usted quiera de este Nóbel legítimo, imperdibles sus otros libros: Desgracia, Infancia, Juventud y el curioso y fascinante Elizabeth Costello, etc. Esperando los bárbaros evoca a la inolvidable "Desierto de los tártaros" de Dino Buzzatti.
3- Leer Lolita en Teherán, de Azar Nafisi
Una sorpresa. Conmovedor relato de una profesora de literatura y su clandestino grupo de lectura en la fundamentalista Teherán de Jomeini. Uno de mis preferidos.
4. Verdad Tropical, de Caetano Veloso
Si algo faltaba para que la admiración a este artista fuera total es el magnífico relato de su vida, que es a su vez el relato de la música popular brasileña. Para aquellos que se interesan por la historia de una de las más ricas músicas populares del mundo, un libro donde hay que entrar.
5. Confesiones de un burgués, de Sandor Marai
Bueno, este olvidado escritor húngaro resultó un descubrimiento mundial. En esta apenas disimulada autobiografía de juventud, disfrutamos del talento, sutileza, y elegancia del autor de "Último Encuentro", "La herencia de Esther", "Divorcio en Buda". En fin, todo recomendado.
6. Rosa de Miami, de Eduardo Belgrano Rawson
El libro más divertido del año. E.B.G. exhibe su viz cómica con un desopilante relato del caribe ubicado en la época de la fallida invasión de Bahía Cochinos.
7. La tierra elegida, de Juan Forn
Y seguimos con los argentinos. Magníficos artículos de este ex joven guardia de la literatura nacional, hoy en el exilio Geselliano junto a Guillermo Saccomano. Un libro ideal para aquellos que tienen poco tiempo para la lectura y que abre curiosidad sobre otros autores, otras historias.
8. La trilogía de Auschwitz, de Primo Levi.
Reconozco con vergüenza leer recién ahora esta trilogía conformada por "Si esto es un hombre", "La tregua" y "Los hundidos y los salvados". De lectura absolutamente imprescindible, y no es una forma de decir, no hay otro adjetivo que lo defina: imprescindible.
9. La velocidad de la luz, de Javier Cercas.
El impacto de "Soldados de Salamina" hizo que me acercara con cierta aprehensión a esta nueva "novela"? de Cercas. No salí defraudado en absoluto, ya estoy esperando la siguiente.
10. Enola Gay, de Gordon Thomas.
Para todo el mundo, que ya no fue el mismo después de Hiroshima, Thomas nos sienta en primera fila de lo que fue el llamado Proyecto Manhattan, y la conformación de la tripulación del avión que cambiaría el rumbo de la historia. A veces olvidamos que estamos en la primera fila y entramos al centro de la escena. Así de vívido es relato de Thomas.
11. Una americana consentida, de Russell Banks.
No huya ante el título (traicionera versión del original, Darling) ni ante el arte de tapa. Notable novela que se desarrolla en el marco de una de las tantas tragedias africanas, en este caso, Liberia. Su protagonista, uno de los personajes literarios del año.
12. Política y/o violencia, de Pilar Calveiro.
Alguien que desde un lugar de pertenencia pone el dedo en la llaga de uno de los temas más álgidos de nuestra historia contemporánea. La crítica y ausencia de autocrítica de la dirigencia montonera. Evitando la retórica fascista de "La teoría de los dos demonios", Calveiro nos planta ante interrogantes inevitables, para pensar la Argentina que viene y desde donde viene.
13. Con toda intención, de C.E. Feiling
Reparación necesaria para quienes pensamos que la muerte de Feiling en 1997, a los 36 años, era una tragedia en todo sentido. Este libro me acompañó en un gozoso fin de semana en Tandil donde disfruté con la ironía e inteligencia de este escritor. La última parte de este libro no la termino de leer para que siempre me quede un cachito de Feiling para el futuro.
14. La conjura contra América, de Phillip Roth
Bueno, y no quiero abusar, todavía estoy inmerso en la ucronía de Phillip. Pero aparte de la recomendación absoluta, una pregunta: ¿para cuando el Nobel para Roth?
PD: Como yapa van:
15- La joven guardia, Varios Autores
Antología de escritores argentinos de entre 25 y 35 años. ¿Qué están haciendo? Aquí a la respuesta en una excelente antología prologada por el maestro Abelardo Castillo. Coincido como en otros títulos con "la lectora de Sibelius" A.B.
Y por último "the last but not the least"
16- Obra Esencial, de Stephen Jay Gould
¿Un palentólogo? Sí. Una aproximación a la inteligencia, al conocimiento, con un magnífico talento narrativo de Gould. Y con el plus de lo más envidiable de todo, su maravilloso sentido del humor.
¿Hasta el año que viene? Este todavía no terminó y yo estoy eligiendo un nuevo libro. En Sibelius, por supuesto.
Firmado: J.V.
miércoles, noviembre 16, 2005
Piratería y la industria discográfica, por Vicente Grondona

Se conoció estos días que CAPIF, la cámara que aglutina a los principales sellos de la industria fonográfica en Argentina, decidió demandar por daños y perjuicios a usuarios que bajaban música por Internet. Los casos ser refieren a grandes “uploaders” de música con copyright que ponían a disposición del resto de los usuarios a través de programas para compartir archivos (peer to peer). En nuestro país no existe jurisprudencia en este ámbito ni fallos para casos de intercambio de archivos.
El asunto de la piratería es tema de discusión, tanto legal y ética como también económica. Como no somos expertos en asuntos legales y la ética debe provenir de otras fuentes más elevadas que Sibelius, queremos hacer algunos comentarios respecto al tema económico.
Primero queremos aclarar: Sibelius jamás hizo copias ni las hará , por convicción, porque es atentar contra la viabilidad del negocio discográfico y porque es ILEGAL (la piratería tiene un castigo penal importante).
El negocio (y remarcamos negocio, no uso personal o artesanal) de la piratería es demás interesante en términos de rentabilidad para aquellos que la practican. La producción de un CD pirata puede costar entre $ 1 y $ 1,5 (o inclusive menos) y es remarcado entre un 300 y un 500%. La rentabilidad de la música “legal” no supera el 35%. En definitiva, una competencia desleal lisa y llana.
Ahora bien, es importante analizar cuál es el comportamiento de los grandes sellos y del Estado para combatir la piratería y hacer accesible la música como objeto cultural. Porque obviamente en un contexto de salarios promedio de $ 700, un CD es un producto suntuario.
El asunto de la piratería es tema de discusión, tanto legal y ética como también económica. Como no somos expertos en asuntos legales y la ética debe provenir de otras fuentes más elevadas que Sibelius, queremos hacer algunos comentarios respecto al tema económico.
Primero queremos aclarar: Sibelius jamás hizo copias ni las hará , por convicción, porque es atentar contra la viabilidad del negocio discográfico y porque es ILEGAL (la piratería tiene un castigo penal importante).
El negocio (y remarcamos negocio, no uso personal o artesanal) de la piratería es demás interesante en términos de rentabilidad para aquellos que la practican. La producción de un CD pirata puede costar entre $ 1 y $ 1,5 (o inclusive menos) y es remarcado entre un 300 y un 500%. La rentabilidad de la música “legal” no supera el 35%. En definitiva, una competencia desleal lisa y llana.
Ahora bien, es importante analizar cuál es el comportamiento de los grandes sellos y del Estado para combatir la piratería y hacer accesible la música como objeto cultural. Porque obviamente en un contexto de salarios promedio de $ 700, un CD es un producto suntuario.
Todos sabrán que el libro está exento del IVA y de Ingresos Brutos, como forma de promoción de la “cultura” (política acertada y que nos diferencia de otros países como Chile).
El CD no está exento de ningún tributo; no sólo eso, a diferencia del libro que tiene un precio obligatorio o PVP por una Ley del Libro, el precio de venta del CD es libre lo que obviamente juega a favor de las grandes cadenas que acceden a mayores descuentos (aunque esta discusión va a dar lugar a otro artículo).
Existen algunos buenos signos en la industria discográfica argentina de estos últimos años.En primer lugar, los aumentos han sido poco significativos desde diciembre del 2001 en comparación al costo de vida (un 20% de aumento en los CD´s contra un 70% en el costo de vida). Segundo, la oferta de catálogo es mucho más importante que en otras épocas y la calidad de producción se ha acercado a estándares internacionales. Tercero, se está imponiendo la existencia de distintas bandas de precios, por lo que se pueden conseguir discos de calidad de series económicas por $12. Cuarto, las grandes compañías se han dado cuenta de que géneros como el jazz, el clásico y la "world music" tienen un mercado importante, tal vez más pequeño, pero de un excelente nivel adquisitivo. Finalmente, luego de la crisis del 2001 han surgido un sinnúmero de sellos independientes que editan música argentina de gran calidad, tanto en el aspecto musical como en el de packaging y presentación.
Todavía hay un largo camino por recorrer. El CD es un formato que va a perdurar un largo tiempo, pero va a tener que convivir con los sistemas de download via Internet, que en su versión legal va a ser lanzada en la Argentina por los sellos DBN y EPSA. Esperemos que los sellos se den cuenta que la mejor forma de combatir la piratería es intentar mantener precios razonables, seguir mejorando la calidad de las presentaciones, luchar por la desgravación impositiva del CD y evitar los grandes monopolios de venta.
El CD no está exento de ningún tributo; no sólo eso, a diferencia del libro que tiene un precio obligatorio o PVP por una Ley del Libro, el precio de venta del CD es libre lo que obviamente juega a favor de las grandes cadenas que acceden a mayores descuentos (aunque esta discusión va a dar lugar a otro artículo).
Existen algunos buenos signos en la industria discográfica argentina de estos últimos años.En primer lugar, los aumentos han sido poco significativos desde diciembre del 2001 en comparación al costo de vida (un 20% de aumento en los CD´s contra un 70% en el costo de vida). Segundo, la oferta de catálogo es mucho más importante que en otras épocas y la calidad de producción se ha acercado a estándares internacionales. Tercero, se está imponiendo la existencia de distintas bandas de precios, por lo que se pueden conseguir discos de calidad de series económicas por $12. Cuarto, las grandes compañías se han dado cuenta de que géneros como el jazz, el clásico y la "world music" tienen un mercado importante, tal vez más pequeño, pero de un excelente nivel adquisitivo. Finalmente, luego de la crisis del 2001 han surgido un sinnúmero de sellos independientes que editan música argentina de gran calidad, tanto en el aspecto musical como en el de packaging y presentación.
Todavía hay un largo camino por recorrer. El CD es un formato que va a perdurar un largo tiempo, pero va a tener que convivir con los sistemas de download via Internet, que en su versión legal va a ser lanzada en la Argentina por los sellos DBN y EPSA. Esperemos que los sellos se den cuenta que la mejor forma de combatir la piratería es intentar mantener precios razonables, seguir mejorando la calidad de las presentaciones, luchar por la desgravación impositiva del CD y evitar los grandes monopolios de venta.
domingo, noviembre 06, 2005
El Servicio Secreto, según Mark Costello
La novela "El gran sí", de Mark Costello retrata una serie de personajes memorables, como un miembro del equipo de protección personal del vicepresidente de EE.UU. en campaña electoral, un brillante matemático devenido en creador de un violento juego de computadora, o una ambiciosa vendedora de bienes raíces; pero de alguna manera en la novela del joven narrador estadounidense falla la amalgama de los elementos, el ritmo de la narración y es posible ver que el final del relato aparece de manera demasiado trabajosa.
Es frustrante ver cómo un material con tanto potencial no logra plasmarse en una novela memorable. No significa que "El gran sí" sea irremediablemente mala, es sólo que cuando un libro permanece más de quince días en la mesa de luz, evidentemente le sobra o le falta algo, como para que uno no se devore sus páginas hasta el final.
"El gran sí" tuvo la virtud de anticipar al 11 de Septiembre, la fragilidad de la seguridad en un país donde existe el derecho a portar armas, y donde el sistema alimenta una serie de psicópatas, excluídos y renegados que caminan libremente por las calles.
viernes, octubre 28, 2005
Recomendado: "Una americana consentida", de Rusell Banks

El escritor norteamericano Rusell Banks crea un personaje maravilloso: Hannah Musgrave, una americana disconforme y radical que por una serie de accidentes se establece en la república de Liberia. Gracias a ella nos sumergimos en la complejidad de un país africano sumido en una violenta guerra civil provocada por una política exterior norteamericana irresponsable y perversa. Un relato ágil y sorprendente sobre la política, el poder y los oscuros aspectos de la naturaleza humana. $ 29 (Ediciones B)
" La Liberia de Banks es tan infernal como el Congo de Joseph Conrad. Un libro perturbador." - J.M. Coetzee
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