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domingo, diciembre 05, 2010

Presentación de La Usina, Generadora de textos


Presentación de libro

La Usina – Generadora de textos

El taller literario La Usina, coordinado por la escritora Juana Aschero --autora de la novela La nena del moño de organdí blanco-- presenta su primer libro, antología del trabajo de sus integrantes.


Será el sábado 18 de diciembre, a las 18 hs, en Sibelius – Música & Libros - Güemes 3381, Mar del Plata.

miércoles, marzo 24, 2010

Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia



Se acerca el 24 de marzo y nos encuentra trabajando en la edición del libro (el primero de Sibelius Editora) de Nadina Mallo, Fernanda Rubin y Elena Lakonich, que aborda el tema de la constitución de la identidad en los hijos de desaparecidos.

El texto enfoca la problemática de la identidad desde diferentes aspectos: histórico, social, político, jurídico y psicológico; incluye dos movilizadoras entrevistas, a Horacio Pietragalla y Juan Cabandié, e ilustraciones de Quique González (dibujante de Trelew).
Desde la primera vez que lo leímos, bajo la forma de una tesis para la Facultad de Psicología de la UNMdP, sentimos que debía ser publicado para que llegara a más gente y no quedara restringido al ámbito académico.

En este sentido, coincidimos con Eduardo Anguita quien, en la nota preliminar, define el trabajo de las autoras como “un aporte a un asunto que requiere la firme voluntad de buena parte de la sociedad. No sólo para restituir la identidad de los 400 casos que las Abuelas buscan sino también para restituirnos la identidad al resto de los argentinos, que deambulamos por una historia constitutiva de nosotros mismos y que debemos apropiarnos de ella. Eso, desde ya, si somos consecuentes con lo que tan fácil decimos a la hora de hablar de la democracia y los derechos que queremos defender.”

Para conmemorar el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, queremos compartir con ustedes algunos fragmentos del libro:

“De los más de quinientos hijos secuestrados, algunos fueron asesinados; otros han sido localizados y de ellos, una parte fue restituida a sus legítimas familias aunque mantienen el vínculo con las familias adoptantes de buena fe y otros permanecen en la justicia como causas pendientes. Esto nos indica lo mucho que hay por hacer todavía, recuperar la identidad de tantos sujetos es una problemática vigente.” (Introducción)


“El terrorismo de estado buscó tener un efecto multiplicador del miedo en la sociedad a través de discursos tales como “Algo habrán hecho”, “No te metas” o “¿Usted sabe qué está haciendo su hijo ahora?”. Pero los discursos para instalar el terror en una sociedad no son más eficaces que las prácticas: el secuestro, la tortura, la muerte, la desaparición forzada de personas y el secuestro de niños fueron las metodologías más usadas (cabe mencionar que el secuestro y desaparición de niños es un rasgo inédito en la historia mundial). En este marco, los niños cobraron un rol estratégico ya que fueron usados como “botín” de la represión. Respondiendo a valores occidentales como la supremacía del patriarcado, la situación de las mujeres y los niños fue particularmente vulnerable por su estado de indefensión.” (Capítulo 1)


“Sinceramente fue una felicidad saber mi historia, con todo lo que ella trae, dolor, angustia, impotencia. Es muy triste no tener recuerdos de casi toda una familia, es doloroso, y creo que como todas las muertes de seres queridos se necesita tiempo para procesar esto, el duelo, hoy sé que tengo una herida grande y no creo que esto esté cerrado.” (Horacio Pietragalla)

“Cuando dije `Ahora sí puedo ser padre´, lo que quise transmitir en ese momento fue que ahora mi identidad no seguía falseada y que mis hijos no nacerían en el engaño que la apropiación trae; fue como decir soy Horacio, y ahora hombre libre con todas las letras.” (Horacio Pietragalla) “(Les diría a los jóvenes) Que se animen, que la verdad no daña, al contrario, ayuda, enriquece, madura, libera, y también, que no sean egoístas en pensar en el miedo que puede tener uno, piensen que del otro lado está la familia que tanto busca, que tanto espera; esa abuela que en su poco tiempo de vida sueña con abrazar a su nieto, al hijo del hijo que le arrancaron.” (Horacio Pietragalla) “Desconocer tu origen es un trauma, entonces, la forma de extirparlo es con la verdad, conocer la verdad te libera de ese trauma.” (Juan Cabandié)

jueves, noviembre 05, 2009

Juan Incardona en Mar del Plata


Juan Incardona estará el viernes 6 de noviembre en Mar del Plata, justo cuando acabo de terminar su libro El campito. Había leído un muy interesante cuento suyo en Un grito de corazón, así que tomé la novela esperanzada de encontrar la misma estética y no me defraudó. Con los mismos trazos que en un cuadro de Santoro, Incardona retrata un pueblo peronista mítico, parecido al de Gamerro en La aventura de los bustos de Eva. Es decir, más allá de la política de las altas esferas, el sentimiento de fidelidad incondicional en la clase trabajadora a Perón y Eva expresado en una serie de mitos domésticos y colectivos. E igual que Gamerro o Santoro, Incardona introduce un elemento hiperbólico, absurdo, delirante. De esta manera el señor Carlitos, linyera acompañado por un gato montés, accede a los barrios ocultos del peronismo. Una serie de extraños lugares creados por la CGT por orden de Eva Perón, pensados para defender al peronismo si este era puesto en jaque por la oligarquía. Como si el tiempo estuviera detenido, o estancado a las orillas del Richuelo que circula estos barrios, aparece el Esperpento, monstruo creado por los gorilas para azotar estas poblaciones. Entonces, el pueblo peronista se reúne, con las armas que le dejara la Señora, para defenderse de los opresores. Un pueblo conformado por enanos a causa de las mutaciones genéticas que produce el contaminado río La Matanza, Riachuelito, la changuisenda, unas censistas peronistas que viven en un barrio cerrado a los hombres, coexisten en este libro delirante que concluye en la batalla final en torno al Mercado Central.

Ahora bien, de la misma manera en que yo consumo compulsivamente este tipo de literatura, entiendo a quienes no simpatizan con ella. En un artículo aparecido el 26 de septiembre en Ñ, Esteban Schmidt analiza el fenómeno de la literatura neoperonista y diagnostica:

“La poética sacrificial del matrimonio Kirchner proyectó un peronismo friendly que excitó a nuestra juventud letrada, esclava de los significantes, y generó un marco performador para su desarrollo evolutivo. Pero, infelizmente, una pobre imaginación se deriva de las altisonancias invasivas que atontan. Y asumiendo la identidad peronista vía Néstor se fumaron cualquier salvedad sobre el peronismo ancho y largo, con sus mojones de la triple A, del petiso Alderete, para ahogarse con la neblina populista de Leonardo Favio y Daniel Santero, el pintor, ancien regime reverenciado, abejas reinas de las mieles justicialistas, de los primeros cinco años del peronismo, de cuando Eva Perón se volvió madre absoluta, figura descollante y lírica que tanto regalaba una cocina como un marido, una combinación que divierte a estas eminencias, prendados infantilmente del bizarrismo peronista, la excepcionalidad argentina.”

Para demostrar su punto Schmidt cita pasajes de Escolástica peronista de Carlos Godoy:

“Mandar escabeche en una

encomienda

a un hijo que está lejos
es peronista.”

Y lo curioso es reconocerme en la descripción, considerarla fiel y plausibles los motivos alegados. Y sin embargo, que esto no logre mitigar mi gusto por esta literatura. ¿Por qué? Porque creo que en el fondo la dicotomía peronismo/ antiperonismo sigue vigente. Por supuesto que libros como el de Incardona remiten a arquetipos que dejan afuera montón de datos de la política, la economía, la sociología, la historia, la estadística, pero remiten a estructuras de sentir enfrentadas, dicotómicas, ante las cuales no nos podemos mantener indiferentes.
Yo crecí en una familia cuya rama paterna era tan peronista como antiperonista la materna. De esta manera, viví la ilusión de no tener que optar, en la fantasía de poder comprender el peronismo de un abuelo (que trabajaba en una fábrica inglesa, por lo que el peronismo supuso para él no sólo una mejora en sus condiciones de vida, sino también el acceso a un cierto grado de dignidad en el trato con sus empleadores) tanto como el antiperonismo de mi otro abuelo (socialista, que trabajaba en la universidad y tuvo que afiliarse al PJ para no perder su trabajo).

Pero mientras leía Resistencia e integración de Daniel James, repentinamente, entendí. O justamente, dejé de entender. Frente a un hombre que contaba su biografía laboral: el ninguneo de los trabajadores antes de que Perón estuviera al frente de la Secretaría de trabajo, los cambios gigantes durante los gobiernos justicialistas, y la espantosa derrota, desmoralización y resistencia arriesgándolo todo luego del golpe del ’55, sentí tanto cariño por ese hombre y por todos los que habían sufrido como él que me puse a llorar. Sentimientos estos que sólo se fortificaron con otras lecturas históricas y literarias. Por supuesto que Operación masacre, La pasión según Trelew y Santa evita fueron mojones fundamentales, pero en la actualidad leo con avidez textos más ácidos desde el escepticismo posmoderno como La aventura de los bustos de Eva y La vida por Perón.


Es decir, el médico puede diagnosticar una adicción, interpretar sus causas, mas no por ello curarla.