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jueves, marzo 11, 2010
jueves, enero 28, 2010
lunes, enero 25, 2010
Gastón Malgieri lee en Sibelius
El 28 de enero a las 19:30 hs. nos visita Gastón Malgieri para leer textos y conversar en el jardín de la librería.
Crónica
Letras blancas
Fondo rojo
Fue primicia a las 22:43
Metástasis catódica del superyo milico plumeríl
El grito impúdico del blindado automotor que transporta
la diva embadurnada en botox
resiste el culatazo
el claroscuro color de dermis que diferencia
la culpa la miseria,
y se expande
grandilocuente
como las palabras de un gurú oriental
rompiendo el himen que contiene
el mediopelista concepto de enemigo,
y la negación de responsabilidades, claro.
Por millones de papelitos en moneda extranjera
la diva nos da indicaciones
Cuerpo a tierra
Medías Silvana, por supuesto.
¡Carrera march!
Tenés que decir
¡Hola Susana!
Preparen.
Tenés que elegir
Apunten.
entre la “SU”
la “SA”
o la “NA”
sumarte al clamor popular que dice que
entendiendo por popular
el límite de la panamericana carretera que indica
si estás adentro sos el pueblo,
la mayoría,
el que elije dirige
o solventa los gastos de mantener
en este gran país
a quienes del otro lado
se mueren de hambre y no importa
jamás serán inversión
es lógico
dice la diva.
que me amen dentro de sus televisorcitos 14 pulgadas.
Lástima,
que el vómito no levante el minuto a minuto, mi ángel
aunque es cierto,
la tele es la única realidad posible palpable parible.
grita la diva después de tomarse el tilo que le prepara
Consuelo inmigrante ilegal que le compra
a la señora el rivotril en la Saladita
la Prepaga Yanqui tiene demanda de ese medicamento.
como en Berazatégui las remeritas que dicen,
Hola Susana, te estamos esperando.
Gastón Malgieri es escritor y coordina el Taller de Poética del Deseo Homosexual, en el Centro Cultural "La casa del movimiento". En 2009 publicó Porfía (Colección El pez de Plata, Dársena3)
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jueves, enero 21, 2010
sábado, diciembre 12, 2009
Nicolás Dominguez Bedini en Sibelius

Continuando con el ciclo de lectura de poesías en la carpa de Sibelius, el jueves 17 de diciembre a las 18 hs llega Nicolás Domínguez Bedini, quien leerá algunos poemas de "Decirte al oído" y otros textos inéditos.
Nicolás Domínguez Bedini nació en la ciudad de Buenos Aires el 13 de septiembre de 1973. Trabaja como disc-jockey en fiestas sociales y como sonidista. Decirte al oído es el nombre de su primer libro, publicado a mediados de 2007 por El Monte Análogo Ediciones. Actualmente vive en Muñiz. Más info en http://nicolasdominguezbedini.blogspot.com/
Contratapa de Decirte al oído, por Osvaldo Bossi
"Casi todos los poemas que componen este libro apelan, en mayor o menor medida, a la simpatía del lector. Se preocupan por él, lo tratan con una infinita amabilidad. Lo seducen. No tanto para convencerlo de la veracidad de sus historias, como para no perder su atención. Contándole -si fuera necesario- los avatares de su propia vida, común y pródiga al mismo tiempo, encarnada en la figura del poeta.
Con aparente realismo, Domínguez Bedini se toma el trabajo de registrarlo todo a su alrededor, como si el mundo físico, al margen del lenguaje, no existiera o fuera a desvanecerse; dando a entender que la experiencia de lo real -por definición- es el más lejano y caprichoso de los acontecimientos.
Antena que se bifurca y capta las disonancias y acoples de una época en particular, Decirte al oído nos permite, con una fidelidad abrumadora, escuchar el zumbido de nuestra propia voz. Como si el poeta (que además es DJ) apoyara la púa de su afilado tocadiscos sobre esa canción que por lo general no escuchamos, o escuchamos a medias. No importa dónde. En los reductos más top, o en las bizarras fiestas de casamiento y los "cumpleaños de 15"; entre el prosaísmo más exacerbado y la pulsión lírica. En cualquier caso, recuperando para la poesía un sentido vital que las últimas vanguardias habían reducido a un campo de pura experimentación."
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jueves, noviembre 05, 2009
Juan Incardona en Mar del Plata

Juan Incardona estará el viernes 6 de noviembre en Mar del Plata, justo cuando acabo de terminar su libro El campito. Había leído un muy interesante cuento suyo en Un grito de corazón, así que tomé la novela esperanzada de encontrar la misma estética y no me defraudó. Con los mismos trazos que en un cuadro de Santoro, Incardona retrata un pueblo peronista mítico, parecido al de Gamerro en La aventura de los bustos de Eva. Es decir, más allá de la política de las altas esferas, el sentimiento de fidelidad incondicional en la clase trabajadora a Perón y Eva expresado en una serie de mitos domésticos y colectivos. E igual que Gamerro o Santoro, Incardona introduce un elemento hiperbólico, absurdo, delirante. De esta manera el señor Carlitos, linyera acompañado por un gato montés, accede a los barrios ocultos del peronismo. Una serie de extraños lugares creados por la CGT por orden de Eva Perón, pensados para defender al peronismo si este era puesto en jaque por la oligarquía. Como si el tiempo estuviera detenido, o estancado a las orillas del Richuelo que circula estos barrios, aparece el Esperpento, monstruo creado por los gorilas para azotar estas poblaciones. Entonces, el pueblo peronista se reúne, con las armas que le dejara la Señora, para defenderse de los opresores. Un pueblo conformado por enanos a causa de las mutaciones genéticas que produce el contaminado río La Matanza, Riachuelito, la changuisenda, unas censistas peronistas que viven en un barrio cerrado a los hombres, coexisten en este libro delirante que concluye en la batalla final en torno al Mercado Central.
Ahora bien, de la misma manera en que yo consumo compulsivamente este tipo de literatura, entiendo a quienes no simpatizan con ella. En un artículo aparecido el 26 de septiembre en Ñ, Esteban Schmidt analiza el fenómeno de la literatura neoperonista y diagnostica:
“La poética sacrificial del matrimonio Kirchner proyectó un peronismo friendly que excitó a nuestra juventud letrada, esclava de los significantes, y generó un marco performador para su desarrollo evolutivo. Pero, infelizmente, una pobre imaginación se deriva de las altisonancias invasivas que atontan. Y asumiendo la identidad peronista vía Néstor se fumaron cualquier salvedad sobre el peronismo ancho y largo, con sus mojones de la triple A, del petiso Alderete, para ahogarse con la neblina populista de Leonardo Favio y Daniel Santero, el pintor, ancien regime reverenciado, abejas reinas de las mieles justicialistas, de los primeros cinco años del peronismo, de cuando Eva Perón se volvió madre absoluta, figura descollante y lírica que tanto regalaba una cocina como un marido, una combinación que divierte a estas eminencias, prendados infantilmente del bizarrismo peronista, la excepcionalidad argentina.”
Para demostrar su punto Schmidt cita pasajes de Escolástica peronista de Carlos Godoy:
“Mandar escabeche en una
encomienda
a un hijo que está lejos
es peronista.”
Y lo curioso es reconocerme en la descripción, considerarla fiel y plausibles los motivos alegados. Y sin embargo, que esto no logre mitigar mi gusto por esta literatura. ¿Por qué? Porque creo que en el fondo la dicotomía peronismo/ antiperonismo sigue vigente. Por supuesto que libros como el de Incardona remiten a arquetipos que dejan afuera montón de datos de la política, la economía, la sociología, la historia, la estadística, pero remiten a estructuras de sentir enfrentadas, dicotómicas, ante las cuales no nos podemos mantener indiferentes.
Yo crecí en una familia cuya rama paterna era tan peronista como antiperonista la materna. De esta manera, viví la ilusión de no tener que optar, en la fantasía de poder comprender el peronismo de un abuelo (que trabajaba en una fábrica inglesa, por lo que el peronismo supuso para él no sólo una mejora en sus condiciones de vida, sino también el acceso a un cierto grado de dignidad en el trato con sus empleadores) tanto como el antiperonismo de mi otro abuelo (socialista, que trabajaba en la universidad y tuvo que afiliarse al PJ para no perder su trabajo).
Pero mientras leía Resistencia e integración de Daniel James, repentinamente, entendí. O justamente, dejé de entender. Frente a un hombre que contaba su biografía laboral: el ninguneo de los trabajadores antes de que Perón estuviera al frente de la Secretaría de trabajo, los cambios gigantes durante los gobiernos justicialistas, y la espantosa derrota, desmoralización y resistencia arriesgándolo todo luego del golpe del ’55, sentí tanto cariño por ese hombre y por todos los que habían sufrido como él que me puse a llorar. Sentimientos estos que sólo se fortificaron con otras lecturas históricas y literarias. Por supuesto que Operación masacre, La pasión según Trelew y Santa evita fueron mojones fundamentales, pero en la actualidad leo con avidez textos más ácidos desde el escepticismo posmoderno como La aventura de los bustos de Eva y La vida por Perón.
Es decir, el médico puede diagnosticar una adicción, interpretar sus causas, mas no por ello curarla.
Ahora bien, de la misma manera en que yo consumo compulsivamente este tipo de literatura, entiendo a quienes no simpatizan con ella. En un artículo aparecido el 26 de septiembre en Ñ, Esteban Schmidt analiza el fenómeno de la literatura neoperonista y diagnostica:
“La poética sacrificial del matrimonio Kirchner proyectó un peronismo friendly que excitó a nuestra juventud letrada, esclava de los significantes, y generó un marco performador para su desarrollo evolutivo. Pero, infelizmente, una pobre imaginación se deriva de las altisonancias invasivas que atontan. Y asumiendo la identidad peronista vía Néstor se fumaron cualquier salvedad sobre el peronismo ancho y largo, con sus mojones de la triple A, del petiso Alderete, para ahogarse con la neblina populista de Leonardo Favio y Daniel Santero, el pintor, ancien regime reverenciado, abejas reinas de las mieles justicialistas, de los primeros cinco años del peronismo, de cuando Eva Perón se volvió madre absoluta, figura descollante y lírica que tanto regalaba una cocina como un marido, una combinación que divierte a estas eminencias, prendados infantilmente del bizarrismo peronista, la excepcionalidad argentina.”
Para demostrar su punto Schmidt cita pasajes de Escolástica peronista de Carlos Godoy:
“Mandar escabeche en una
encomienda
a un hijo que está lejos
es peronista.”
Y lo curioso es reconocerme en la descripción, considerarla fiel y plausibles los motivos alegados. Y sin embargo, que esto no logre mitigar mi gusto por esta literatura. ¿Por qué? Porque creo que en el fondo la dicotomía peronismo/ antiperonismo sigue vigente. Por supuesto que libros como el de Incardona remiten a arquetipos que dejan afuera montón de datos de la política, la economía, la sociología, la historia, la estadística, pero remiten a estructuras de sentir enfrentadas, dicotómicas, ante las cuales no nos podemos mantener indiferentes.
Yo crecí en una familia cuya rama paterna era tan peronista como antiperonista la materna. De esta manera, viví la ilusión de no tener que optar, en la fantasía de poder comprender el peronismo de un abuelo (que trabajaba en una fábrica inglesa, por lo que el peronismo supuso para él no sólo una mejora en sus condiciones de vida, sino también el acceso a un cierto grado de dignidad en el trato con sus empleadores) tanto como el antiperonismo de mi otro abuelo (socialista, que trabajaba en la universidad y tuvo que afiliarse al PJ para no perder su trabajo).
Pero mientras leía Resistencia e integración de Daniel James, repentinamente, entendí. O justamente, dejé de entender. Frente a un hombre que contaba su biografía laboral: el ninguneo de los trabajadores antes de que Perón estuviera al frente de la Secretaría de trabajo, los cambios gigantes durante los gobiernos justicialistas, y la espantosa derrota, desmoralización y resistencia arriesgándolo todo luego del golpe del ’55, sentí tanto cariño por ese hombre y por todos los que habían sufrido como él que me puse a llorar. Sentimientos estos que sólo se fortificaron con otras lecturas históricas y literarias. Por supuesto que Operación masacre, La pasión según Trelew y Santa evita fueron mojones fundamentales, pero en la actualidad leo con avidez textos más ácidos desde el escepticismo posmoderno como La aventura de los bustos de Eva y La vida por Perón.
Es decir, el médico puede diagnosticar una adicción, interpretar sus causas, mas no por ello curarla.
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domingo, marzo 01, 2009
Otra vez en Casa de Madera
Nuevamente realizamos un evento en Casa de Madera junto a bodegas Trivento. En esta ocasión presentamos la colección de CD Raras partituras -se trata de un proyecto de la Biblioteca Nacional para rescatar 300.000 partituras de tango y folklore que se cristalizaron en una serie de recitales y cuatro fantásticos CDs. También escuchamos un disco de Putumayo: Samba Bossa Nova - que compila las nuevas voces y ritmos que se están dando en Brasil.
En materia de libros presentamos una joya de la editorial Mansalva. Se trata de La conspiración de los porteros de Ricardo Colautti, interesante escritor argentino, abogado y escribano, que publicara, reunidas en este volumen, tres novelas breves pletóricas de delirio, imaginación y violencia, a la vez que desempeñaba muy seriamente su profesión. Un hombre curioso, figura al margen de los círculos literarios, al punto que llegó a creerse que su existencia era ficticia.
También presentamos Hacé que la noche venga, de Leonardo Oyola, cuyo comentario puede verse en el post anterior.
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lunes, julio 21, 2008
Otro tipo de concurso literario
Al reseñar el libro En otro orden de cosas de Fogwill, un comentarista pedía que organizáramos una trivia que permitiera ganarlo. Francamente no soy especialista en organizar concursos, y además hay que esperar unos días a que la gente de Interzona venga a la ciudad a traer el material nuevo y reponer los excelentes títulos que posee. Entre tanto, les propongo que participen en el concurso que organizan en el blog de los Graduados de Letras, en el que podrán ganar una orden de compra para Sibelius, entre otros premios. Entre tanto concurso literario que nos insta a escribir cuentos y poesías, está muy bien que alguien premie a los lectores, porque si cada uno escribe sus propias ficciones, cada vez son menos los que las leen. Este año la idea es reconocer las fotitos de 18 escritores argentinos.
Para ver más...
http://graduadosletrasmdp.blogspot.com/
Para ver más...
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jueves, noviembre 29, 2007
Daniel Guebel: Derrumbe, Sudamericana
Derrumbe es una novela despareja. Tiene verdaderos momentos de inspiración: cuando habla de su separación y la pérdida de su hija logra transmitirnos aquéllo que él juzga por su propia definición intransferible.
"El dolor. Es imposible contar el dolor. En principio, porque si se trata de un dolor puro, absoluto, como el que se apoderó de mí cuando vi que mi hija se iba, dejaba la casa llevada por la madre, al llegar a la esquina se volvía y me saludaba, como si aquello que estaba ocurriendo fuera un paseo más... en casos como ese lo que puede hacerse es contar la escena, narrarla mejor o peor, incorporar o eliminar detalles, pero la emoción no tiene nombre, carece de palabras."
También hay partes descarnadas y desopilantes, como cuando cuenta su niñez como hijo de unos almaceneros tontos. O cuando retrata el pungódromo: centro de juego clandestino en el que los apostadores en las azoteas arriesgan por el triunfo de policías o ladrones.
Guebel es también un buen contador de anécdotas: las de sus amigos guitarristas enfrentados, la del saxofonista enfermo de cáncer, el violinista sin destino, o el estreno de un fracaso cinematográfico en Olavarría. Pero lo mejor es, tal vez, la definición de sí mismo - porque el personaje principal es un Guebel apenas disfrazado. El escritor habla del doloroso descubrimiento de no ser un genio. Dan ganas de llamarlo por teléfono y decirle que me gustan mucho sus novelas, que escribe muy bien... Pero seguro que él sabe eso, que se lo ha dicho gente más capacitada que yo. Es sólo que existe una brecha muy grande entre ser un buen escritor argentino contemporáneo y ser un genio. Tal vez para demostrar adrede esa distancia, Guebel incluye algunas largas parrafadas que parecen sobrar: dice que no soportaría perder a su hija , entonces es un alivio inferir que seguramente morirá antes que ella. Pero en ese caso sometería a su hija al dolor de perderlo. Dilema imposible, que se salda imaginando que uno se transforme en una nada antes de su propia muerte. Este argumento da pie a un absurdo relato en el que él se transforma en un ciruja en tanto que su hija es una eminente cirujana. Una cosa tan disparatada que parece una novela de Aira.
Derrumbe posee momentos tan sinceros y sencillos que nos permiten olvidar algunas inconsistencias y disfrutar de un narrador que encuentra su voz cuando cuenta algo cotidiano. De la misma manera en que la enfermedad y muerte de su amigo Feiling es tratada de forma desprovista de golpes bajos en El día feliz de Charlie Feiling, en Derrumbe aborda el tema de la separación con una sinceridad sin melodrama y una nota de humor que no es aún cinismo.
"El dolor. Es imposible contar el dolor. En principio, porque si se trata de un dolor puro, absoluto, como el que se apoderó de mí cuando vi que mi hija se iba, dejaba la casa llevada por la madre, al llegar a la esquina se volvía y me saludaba, como si aquello que estaba ocurriendo fuera un paseo más... en casos como ese lo que puede hacerse es contar la escena, narrarla mejor o peor, incorporar o eliminar detalles, pero la emoción no tiene nombre, carece de palabras."
También hay partes descarnadas y desopilantes, como cuando cuenta su niñez como hijo de unos almaceneros tontos. O cuando retrata el pungódromo: centro de juego clandestino en el que los apostadores en las azoteas arriesgan por el triunfo de policías o ladrones.
Guebel es también un buen contador de anécdotas: las de sus amigos guitarristas enfrentados, la del saxofonista enfermo de cáncer, el violinista sin destino, o el estreno de un fracaso cinematográfico en Olavarría. Pero lo mejor es, tal vez, la definición de sí mismo - porque el personaje principal es un Guebel apenas disfrazado. El escritor habla del doloroso descubrimiento de no ser un genio. Dan ganas de llamarlo por teléfono y decirle que me gustan mucho sus novelas, que escribe muy bien... Pero seguro que él sabe eso, que se lo ha dicho gente más capacitada que yo. Es sólo que existe una brecha muy grande entre ser un buen escritor argentino contemporáneo y ser un genio. Tal vez para demostrar adrede esa distancia, Guebel incluye algunas largas parrafadas que parecen sobrar: dice que no soportaría perder a su hija , entonces es un alivio inferir que seguramente morirá antes que ella. Pero en ese caso sometería a su hija al dolor de perderlo. Dilema imposible, que se salda imaginando que uno se transforme en una nada antes de su propia muerte. Este argumento da pie a un absurdo relato en el que él se transforma en un ciruja en tanto que su hija es una eminente cirujana. Una cosa tan disparatada que parece una novela de Aira.
Derrumbe posee momentos tan sinceros y sencillos que nos permiten olvidar algunas inconsistencias y disfrutar de un narrador que encuentra su voz cuando cuenta algo cotidiano. De la misma manera en que la enfermedad y muerte de su amigo Feiling es tratada de forma desprovista de golpes bajos en El día feliz de Charlie Feiling, en Derrumbe aborda el tema de la separación con una sinceridad sin melodrama y una nota de humor que no es aún cinismo.
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lunes, noviembre 26, 2007
Cosas que llegan
A fines de año, antes de que el verano y los best sellers acaben con las ediciones, llegan a Sibelius unos cuantos títulos importantes:
La última novela del Premio Nobel J. M. Coetzee, Diario de un mal año. Volviendo a la temática de la vejez y los amores imposibles.
La carretera, de Corman Mc. Carthy, ganadora del Premio Pulitzer. Un relato apocalíptico.
El aliento del cielo, de Carson Mc. Cullers, con prólogo y comentarios de Rodrigo Fresán.
Una edición de bolsillo de los Cuentos completos de Flannery O'Connors, aquella escritora sureña que supo retratar como nadie la psicología de su sociedad.
Seis, del inglés Jim Crace, en esas lindas ediciones a las que nos tiene acostumbrados la colección Lingua Franca de Emecé.
En el panorama de las letras argentinas aparecen:
El derrumbe, de Daniel Guebel.
Marcelo Cohen, con Impureza, que luego del larguísimo Donde yo no estaba, escribe un relato extra corto.
Un chino en bicicleta, de Ariel Magnus, que recrea la historia del chino incendiario de Once.
Seguiremos informando.
La última novela del Premio Nobel J. M. Coetzee, Diario de un mal año. Volviendo a la temática de la vejez y los amores imposibles.
La carretera, de Corman Mc. Carthy, ganadora del Premio Pulitzer. Un relato apocalíptico.
El aliento del cielo, de Carson Mc. Cullers, con prólogo y comentarios de Rodrigo Fresán.
Una edición de bolsillo de los Cuentos completos de Flannery O'Connors, aquella escritora sureña que supo retratar como nadie la psicología de su sociedad.
Seis, del inglés Jim Crace, en esas lindas ediciones a las que nos tiene acostumbrados la colección Lingua Franca de Emecé.
En el panorama de las letras argentinas aparecen:
El derrumbe, de Daniel Guebel.
Marcelo Cohen, con Impureza, que luego del larguísimo Donde yo no estaba, escribe un relato extra corto.
Un chino en bicicleta, de Ariel Magnus, que recrea la historia del chino incendiario de Once.
Seguiremos informando.
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miércoles, noviembre 01, 2006
Ángela Gorodischer: Querido amigo, Edhasa.
La última novela de la escritora argentina Ángela Gorodischer está plagada de ingenio y sensualidad. La idea de la autora es, utilizando el género epistolar, proponer una civilización paralela signada por la búsqueda del placer. Para ello imagina a un funcionario inglés que, en torno al 1800, es destinado como representante diplomático en un rico y desértico país. Este diplomático sostiene a lo largo de seis años correspondencia con un amigo en Inglaterra. El recurso de las cartas le permite a Gorodischer mostrar como puede ir variando nuestra lectura de una civilización que nos es ajena. De la distancia etnológica primera hasta la identificación y sentimiento de pertenencia.
En principio el nuevo vecino de Birnassan se siente molesto por las costumbres del lugar: los tiempos lentos, la sociabilidad incomprensible. Pero no tardará en descubrir el orden subterráneo que guía las conductas de los habitantes. En Birnassan el único dictado válido es el de lo placentero. Todo el orden societario está construído bajo esos principios. De esta manera, las mujeres son formadas durante su adolescencia para hacer gozar a los hombres. El mayor placer de un hombre casado es compartir su mujer con sus amigos; siendo esta costumbre signo de buena educación y decoro. Inventando estos extraños principios, la autora juega a construir historias que den cuenta de las consecuencias últimas de esta forma de ver el mundo. De esta manera crea relatos fuertemente eróticos que nos transportan a un universo tan fantasioso como encantador.
En principio el nuevo vecino de Birnassan se siente molesto por las costumbres del lugar: los tiempos lentos, la sociabilidad incomprensible. Pero no tardará en descubrir el orden subterráneo que guía las conductas de los habitantes. En Birnassan el único dictado válido es el de lo placentero. Todo el orden societario está construído bajo esos principios. De esta manera, las mujeres son formadas durante su adolescencia para hacer gozar a los hombres. El mayor placer de un hombre casado es compartir su mujer con sus amigos; siendo esta costumbre signo de buena educación y decoro. Inventando estos extraños principios, la autora juega a construir historias que den cuenta de las consecuencias últimas de esta forma de ver el mundo. De esta manera crea relatos fuertemente eróticos que nos transportan a un universo tan fantasioso como encantador.
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jueves, diciembre 01, 2005
Un viaje por la costa
Queríamos, ante todo, pedir disculpas por no haber actualizado el blog en el día de ayer. Tuvimos unas breves vacaciones en la costa y un almuerzo de trabajo fruto de una gentil invitación de la Editorial Sudamericana. Realmente quedamos impresionados con el crecimiento que ha tenido Mar de las Pampas y Mar Azul, lugares que recomendamos a aquellos que les gusta la playa y la paz que ya no se encuentra en Mar del Plata.
Pudimos conversar en ese almuerzo con los editores y directivos de Sudamericana, que nos comentaron un poco acerca de lo que se viene en el mundo editorial. Lo más interesante nos pareció la publicación, a partir del 2006, de una colección de relatos inéditos de Silvina Ocampo. Los sucesores de la genial escritora encontraron miles de manuscritos con cartas y relatos inéditos. Un detalle simpático fue el relato de uno de los editores acerca de cartas de amor entre Silvina y Bioy donde se referían a sus partes íntimas con sus nombres en diminutivo: “Mándale saludos a Silvinita....”
Realmente debe ser un trabajo placentero el del editor, aunque con sus sinsabores. Obviamente, lo más difícil de ese trabajo es tener que negarle a un autor la posibilidad de la publicación. Los editores reciben continuamente textos de dudosa calidad y cartas de súplica que en algunos casos llegan al patetismo. No estaría nada mal poder publicar algún día “El libro negro del editor”....
Pudimos conversar en ese almuerzo con los editores y directivos de Sudamericana, que nos comentaron un poco acerca de lo que se viene en el mundo editorial. Lo más interesante nos pareció la publicación, a partir del 2006, de una colección de relatos inéditos de Silvina Ocampo. Los sucesores de la genial escritora encontraron miles de manuscritos con cartas y relatos inéditos. Un detalle simpático fue el relato de uno de los editores acerca de cartas de amor entre Silvina y Bioy donde se referían a sus partes íntimas con sus nombres en diminutivo: “Mándale saludos a Silvinita....”
Realmente debe ser un trabajo placentero el del editor, aunque con sus sinsabores. Obviamente, lo más difícil de ese trabajo es tener que negarle a un autor la posibilidad de la publicación. Los editores reciben continuamente textos de dudosa calidad y cartas de súplica que en algunos casos llegan al patetismo. No estaría nada mal poder publicar algún día “El libro negro del editor”....
Otro tema de conversación fue el de las traducciones, y lo mal paga que esta la actividad. El precio de mercado es de aproximadamente $ 20 cada mil palabras, por lo que por una novela de 300 páginas se puede pagar $ 800 aproximadamente. Una buena traducción puede demandar meses de trabajo, y obviamente el deseo de acelerar este proceso por razones comprensibles, puede derivar en una traducción horrible.
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sábado, noviembre 26, 2005
JV recomienda
Esto no pretende ser un canon literario, sino simplemente un cronología de lecturas que quiero compartir con los visitantes de este sitio. Para aquellos que no han tenido o no se han permitido tiempo de lectura.
Yo mismo me sorprendo por lo ecléctico de la lista, pero así ha sido y así la transmito, lo que para mi fue placer, asombro, conmoción y aprendizaje. Sobre lo que me aburrió, me dejó indiferente o me indignó no voy a hablar, si bien este último ítem me tienta. Allá vamos:
1- Llámalo sueño, de Henry Roth:
Muy buena idea de Alfaguara en la publicación de estos clásicos modernos que incluye también libros de Conrad, Diderot, Stendahl, y Welty. Un escritor olvidado que para mí resultó una delicia. Esta novela publicada originalmente en 1934 y de la que simplemente copio la frase de José María Guelbenzú que figura en la contratapa: " La emoción de leer está servida".
2- Esperando los bárbaros, de J.M. Coetzee
Y por supuesto, todo lo que usted quiera de este Nóbel legítimo, imperdibles sus otros libros: Desgracia, Infancia, Juventud y el curioso y fascinante Elizabeth Costello, etc. Esperando los bárbaros evoca a la inolvidable "Desierto de los tártaros" de Dino Buzzatti.
3- Leer Lolita en Teherán, de Azar Nafisi
Una sorpresa. Conmovedor relato de una profesora de literatura y su clandestino grupo de lectura en la fundamentalista Teherán de Jomeini. Uno de mis preferidos.
4. Verdad Tropical, de Caetano Veloso
Si algo faltaba para que la admiración a este artista fuera total es el magnífico relato de su vida, que es a su vez el relato de la música popular brasileña. Para aquellos que se interesan por la historia de una de las más ricas músicas populares del mundo, un libro donde hay que entrar.
5. Confesiones de un burgués, de Sandor Marai
Bueno, este olvidado escritor húngaro resultó un descubrimiento mundial. En esta apenas disimulada autobiografía de juventud, disfrutamos del talento, sutileza, y elegancia del autor de "Último Encuentro", "La herencia de Esther", "Divorcio en Buda". En fin, todo recomendado.
6. Rosa de Miami, de Eduardo Belgrano Rawson
El libro más divertido del año. E.B.G. exhibe su viz cómica con un desopilante relato del caribe ubicado en la época de la fallida invasión de Bahía Cochinos.
7. La tierra elegida, de Juan Forn
Y seguimos con los argentinos. Magníficos artículos de este ex joven guardia de la literatura nacional, hoy en el exilio Geselliano junto a Guillermo Saccomano. Un libro ideal para aquellos que tienen poco tiempo para la lectura y que abre curiosidad sobre otros autores, otras historias.
8. La trilogía de Auschwitz, de Primo Levi.
Reconozco con vergüenza leer recién ahora esta trilogía conformada por "Si esto es un hombre", "La tregua" y "Los hundidos y los salvados". De lectura absolutamente imprescindible, y no es una forma de decir, no hay otro adjetivo que lo defina: imprescindible.
9. La velocidad de la luz, de Javier Cercas.
El impacto de "Soldados de Salamina" hizo que me acercara con cierta aprehensión a esta nueva "novela"? de Cercas. No salí defraudado en absoluto, ya estoy esperando la siguiente.
10. Enola Gay, de Gordon Thomas.
Para todo el mundo, que ya no fue el mismo después de Hiroshima, Thomas nos sienta en primera fila de lo que fue el llamado Proyecto Manhattan, y la conformación de la tripulación del avión que cambiaría el rumbo de la historia. A veces olvidamos que estamos en la primera fila y entramos al centro de la escena. Así de vívido es relato de Thomas.
11. Una americana consentida, de Russell Banks.
No huya ante el título (traicionera versión del original, Darling) ni ante el arte de tapa. Notable novela que se desarrolla en el marco de una de las tantas tragedias africanas, en este caso, Liberia. Su protagonista, uno de los personajes literarios del año.
12. Política y/o violencia, de Pilar Calveiro.
Alguien que desde un lugar de pertenencia pone el dedo en la llaga de uno de los temas más álgidos de nuestra historia contemporánea. La crítica y ausencia de autocrítica de la dirigencia montonera. Evitando la retórica fascista de "La teoría de los dos demonios", Calveiro nos planta ante interrogantes inevitables, para pensar la Argentina que viene y desde donde viene.
13. Con toda intención, de C.E. Feiling
Reparación necesaria para quienes pensamos que la muerte de Feiling en 1997, a los 36 años, era una tragedia en todo sentido. Este libro me acompañó en un gozoso fin de semana en Tandil donde disfruté con la ironía e inteligencia de este escritor. La última parte de este libro no la termino de leer para que siempre me quede un cachito de Feiling para el futuro.
14. La conjura contra América, de Phillip Roth
Bueno, y no quiero abusar, todavía estoy inmerso en la ucronía de Phillip. Pero aparte de la recomendación absoluta, una pregunta: ¿para cuando el Nobel para Roth?
PD: Como yapa van:
15- La joven guardia, Varios Autores
Antología de escritores argentinos de entre 25 y 35 años. ¿Qué están haciendo? Aquí a la respuesta en una excelente antología prologada por el maestro Abelardo Castillo. Coincido como en otros títulos con "la lectora de Sibelius" A.B.
Y por último "the last but not the least"
16- Obra Esencial, de Stephen Jay Gould
¿Un palentólogo? Sí. Una aproximación a la inteligencia, al conocimiento, con un magnífico talento narrativo de Gould. Y con el plus de lo más envidiable de todo, su maravilloso sentido del humor.
¿Hasta el año que viene? Este todavía no terminó y yo estoy eligiendo un nuevo libro. En Sibelius, por supuesto.
Firmado: J.V.
Yo mismo me sorprendo por lo ecléctico de la lista, pero así ha sido y así la transmito, lo que para mi fue placer, asombro, conmoción y aprendizaje. Sobre lo que me aburrió, me dejó indiferente o me indignó no voy a hablar, si bien este último ítem me tienta. Allá vamos:
1- Llámalo sueño, de Henry Roth:
Muy buena idea de Alfaguara en la publicación de estos clásicos modernos que incluye también libros de Conrad, Diderot, Stendahl, y Welty. Un escritor olvidado que para mí resultó una delicia. Esta novela publicada originalmente en 1934 y de la que simplemente copio la frase de José María Guelbenzú que figura en la contratapa: " La emoción de leer está servida".
2- Esperando los bárbaros, de J.M. Coetzee
Y por supuesto, todo lo que usted quiera de este Nóbel legítimo, imperdibles sus otros libros: Desgracia, Infancia, Juventud y el curioso y fascinante Elizabeth Costello, etc. Esperando los bárbaros evoca a la inolvidable "Desierto de los tártaros" de Dino Buzzatti.
3- Leer Lolita en Teherán, de Azar Nafisi
Una sorpresa. Conmovedor relato de una profesora de literatura y su clandestino grupo de lectura en la fundamentalista Teherán de Jomeini. Uno de mis preferidos.
4. Verdad Tropical, de Caetano Veloso
Si algo faltaba para que la admiración a este artista fuera total es el magnífico relato de su vida, que es a su vez el relato de la música popular brasileña. Para aquellos que se interesan por la historia de una de las más ricas músicas populares del mundo, un libro donde hay que entrar.
5. Confesiones de un burgués, de Sandor Marai
Bueno, este olvidado escritor húngaro resultó un descubrimiento mundial. En esta apenas disimulada autobiografía de juventud, disfrutamos del talento, sutileza, y elegancia del autor de "Último Encuentro", "La herencia de Esther", "Divorcio en Buda". En fin, todo recomendado.
6. Rosa de Miami, de Eduardo Belgrano Rawson
El libro más divertido del año. E.B.G. exhibe su viz cómica con un desopilante relato del caribe ubicado en la época de la fallida invasión de Bahía Cochinos.
7. La tierra elegida, de Juan Forn
Y seguimos con los argentinos. Magníficos artículos de este ex joven guardia de la literatura nacional, hoy en el exilio Geselliano junto a Guillermo Saccomano. Un libro ideal para aquellos que tienen poco tiempo para la lectura y que abre curiosidad sobre otros autores, otras historias.
8. La trilogía de Auschwitz, de Primo Levi.
Reconozco con vergüenza leer recién ahora esta trilogía conformada por "Si esto es un hombre", "La tregua" y "Los hundidos y los salvados". De lectura absolutamente imprescindible, y no es una forma de decir, no hay otro adjetivo que lo defina: imprescindible.
9. La velocidad de la luz, de Javier Cercas.
El impacto de "Soldados de Salamina" hizo que me acercara con cierta aprehensión a esta nueva "novela"? de Cercas. No salí defraudado en absoluto, ya estoy esperando la siguiente.
10. Enola Gay, de Gordon Thomas.
Para todo el mundo, que ya no fue el mismo después de Hiroshima, Thomas nos sienta en primera fila de lo que fue el llamado Proyecto Manhattan, y la conformación de la tripulación del avión que cambiaría el rumbo de la historia. A veces olvidamos que estamos en la primera fila y entramos al centro de la escena. Así de vívido es relato de Thomas.
11. Una americana consentida, de Russell Banks.
No huya ante el título (traicionera versión del original, Darling) ni ante el arte de tapa. Notable novela que se desarrolla en el marco de una de las tantas tragedias africanas, en este caso, Liberia. Su protagonista, uno de los personajes literarios del año.
12. Política y/o violencia, de Pilar Calveiro.
Alguien que desde un lugar de pertenencia pone el dedo en la llaga de uno de los temas más álgidos de nuestra historia contemporánea. La crítica y ausencia de autocrítica de la dirigencia montonera. Evitando la retórica fascista de "La teoría de los dos demonios", Calveiro nos planta ante interrogantes inevitables, para pensar la Argentina que viene y desde donde viene.
13. Con toda intención, de C.E. Feiling
Reparación necesaria para quienes pensamos que la muerte de Feiling en 1997, a los 36 años, era una tragedia en todo sentido. Este libro me acompañó en un gozoso fin de semana en Tandil donde disfruté con la ironía e inteligencia de este escritor. La última parte de este libro no la termino de leer para que siempre me quede un cachito de Feiling para el futuro.
14. La conjura contra América, de Phillip Roth
Bueno, y no quiero abusar, todavía estoy inmerso en la ucronía de Phillip. Pero aparte de la recomendación absoluta, una pregunta: ¿para cuando el Nobel para Roth?
PD: Como yapa van:
15- La joven guardia, Varios Autores
Antología de escritores argentinos de entre 25 y 35 años. ¿Qué están haciendo? Aquí a la respuesta en una excelente antología prologada por el maestro Abelardo Castillo. Coincido como en otros títulos con "la lectora de Sibelius" A.B.
Y por último "the last but not the least"
16- Obra Esencial, de Stephen Jay Gould
¿Un palentólogo? Sí. Una aproximación a la inteligencia, al conocimiento, con un magnífico talento narrativo de Gould. Y con el plus de lo más envidiable de todo, su maravilloso sentido del humor.
¿Hasta el año que viene? Este todavía no terminó y yo estoy eligiendo un nuevo libro. En Sibelius, por supuesto.
Firmado: J.V.
lunes, octubre 31, 2005
Razones para leer a a César Aira

¿Qué lleva a los pacientes lectores de Aira a seguir su producción frenética, soportar los absurdos giros en las tramas o las interminables disgresiones sobre temas científicos o teorías literarias que jalonan las historias, a veces de manera inconexa?
Tomás Abraham contesta este interrogante en uno de los capítulos de su ensayo "Fricciones". Desde su óptica, Aira puede ser delirante, o incluso a veces aburrido, porque las ocurrencias que despliega en los argumentos o las ideas brillantes que aparecen como perlas no anunciadas en algunas páginas, justifican la espera.
En "El Mago", aparece un hombre con poderes, pero sin inventiva, al que no se le ocurre otra cosa que hacer con su don que simular ser un ilusionista.
"El congreso de literatura" es un excelente retrato del escenario de las letras, que se transforma en una desopilante historia sobre un intento de clonación de Carlos Fuentes.
En "Los misterios de Rosario", es víctima de su sarcasmo el mundillo académico de la Facultad de Humanidades, en medio de una trama de intriga para obligar a una pequeña editorial local a editar libros de poesía.
"Las noches de Flores" y "La guerra de los gimnasios" retratan el barrio del escritor; en el primero trata la idiosincracia de los chicos que trabajan haciendo delivery, mientras que en el segundo analiza la naturaleza de las personas que dedican todo su tiempo a mejorar su cuerpo en el gimnasio. En "El tilo", se remonta a su niñez en Coronel Pringles para construir el mito del niño peronista...
En síntesis, Aira publica sin descanso, en todas las editoriales (desde Sudamericana hasta Eloísa Cartonera) sobre todos los temas. Podés leer una de sus breves novelas y encontrarla ridícula o absurda, pero si lees dos o tres penetrando en una forma de escritura particularísima, seguramente encontrarás tantas ideas divertidas y originales que correrás el riesgo de transformarte en un lector de Aira.
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sábado, octubre 29, 2005
La Selección Argentina
"La Joven Guardia" (Norma, 2005) es una antología de cuentos de jóvenes narradores que nos permite echar un vistazo sobre los horizontes de la nueva literatura argentina. Las temáticas y los estilos elegidos son bien diversos, teniendo como elemento en común solamenta la frescura y desestructuración como para proponer un cuento sobre la idiosincracia de los repositores del supermercado ("Una mañana con el hombre del casco azul", de Washington Cucurto) o sobre un curso de argentinidad dado por un exiliado en Alemania ("Argentinidad" de Diego Grillo Trubba"). Un libro fresco, sorprendente que nos permite recorrer la literatura argentina actual.
Para conocer más obra y pensamiento de alguno de estos autores, recomendamos el blog de Juan Terranova: http://www.elcocinerosalvaje.blogspot.com/ o el de Santiago Llach: http://monolingua.blogspot.com
Para conocer más obra y pensamiento de alguno de estos autores, recomendamos el blog de Juan Terranova: http://www.elcocinerosalvaje.blogspot.com/ o el de Santiago Llach: http://monolingua.blogspot.com
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