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martes, junio 27, 2006

Realismo americano

Hace unos días abordé el libro de relatos El ángel en el tejado del escritor norteamericano Russell Banks. No se trató de un acto aleatorio, porque hace un tiempo leí la novela del mismo autor Una americana consentida, que me pareció fabulosa.
Russell Banks es un escritor reconocido y popular en su país, no obstante en el nuestro ha pasado casi desapercibido. Este escritor puede inscribirse en el nuevo realismo norteamericano, siguiendo una tradición en la cual John Updike parece ser una influencia decisiva. De hecho los personajes que aparecen en los cuentos de El ángel en el tejado nos recuerdan a Conejo, el célebre protagonista de la saga de Updike. Se trata de hombres atrapados por la rutina, matrimonios infelices, destinos grises en ciudades chatas. El alcoholismo, la violencia y la separación de las familias son tópicos recurrentes en los relatos. Banks parece ser el sujeto ideal para este tipo de escritos, no sólo porque él mismo proviene de una familia obrera, sino también porque su niñez fue fuertemente influida por el alcoholismo de su padre y el divorcio de sus progenitores. En el mismo prólogo del volumen, el autor se encarga de dejar en claro el carácter autoreferencial de muchos de sus cuentos, que despliegan familias infelices e inestables en el área de Nueva Inglaterra en la que el propio autor se crió.
Uno de los mejores cuentos de la serie es "Las llanuras de Abraham", en el que narra la historia de Vann, un contratista divorciado en tres oportunidades. Justo el día en que se encuentra pensando en su segunda mujer, descubriendo que es la única de la cual estuvo verdaderamente enamorado, ella está por ser operada del corazón. El azar juega un rol fundamental en este relato, ya que Vann influye de manera curiosa en el resultado de la complicada operación que le realizan a Irene. Pero no ha sido sólo la mala suerte la que condujo a Vann a su oscuro presente, sino que Banks nos relata el inexorable sino de un hombre que nunca pudo establecerse y disfrutar de la vida en familia.
No obstante, uno de los relatos más logrados del volumen es "Sarah Cole: una escena de amor", que difiere un tanto de la tónica general de los escritos. En este caso el protagonista es un apuesto joven de clase media, que está atravesando una separación indolora, mientras se mueve en el cómodo mundo del consumo moderno. Pero su vida se entrecruza con la de Sarah Cole, la mujer más fea del mundo. La sufrida Sarah es una operaria cuarentona divorciada, que tiene poco dinero, muchos problemas y un aspecto espantoso. Banks reúne por un momento estos dos mundos, explorando la posibilidad de que un hombre como ese se enamore de una mujer como Sarah Cole.
En definitiva, Banks resulta tan entretenido como profundo, tan ameno como dramático, tan divertido como triste. Es esta yuxtaposición de características las que lo tornan autor de platos tan sencillos como delicados.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es un placer leer que te ha gusta el libro de Banks.
lo compré hace unos años, en una edición importada (lo editaron aquí ya?), y no me he cansado desde entonces de recomendarlo y prestarlo.
y prácticamente todas las personas que lo leyeron quedaron prendidas de su prosa.
como bien decís, por alguna razón (quizás falta de estrategia de márketing de la editorial correspondiente a este autor) no es muy reconocido por estas tierras, pero merecería serlo.
sus cuentos son, a mi ver, joyitas, que pondría en el mismo nivel que esas otras bellezas que constituyen los relatos de "Conejo en el recuerdo y otras historias", del maestro Updike.
saludos

Sibelius dijo...

No lo editaron acá, yo lo tengo en edición de Losada del 2001, pero se consigue.
Creo, como vos, que es una cuestión de marketing. Una americana consentida fue publicada por Ediciones B (editorial con poca guita para promociones, menos de ese tipo de material). La crítica, los suplementos descartan a Ediciones B porque edita mucha novela rosa con parejas besándose en la portada. Yo la leí únicamente por la frase de en la tapa: una recomendación de Coetzee. Si no la leíste, te la recomiendo.