Aclaremos en primer lugar que Caparrós no es un personaje que me caiga especialmente bien, menos aún luego de verlo despreciar a nuestro permanente periodista local Adalberto Vecchiarelli en una presentación del libro “Amor y Anarquía”, libro que disfruté mucho por una cuestión generacional.
Personalmente me apasionan las crónicas de viajes, especialmente cuando el viajero es aquel que le gusta indagar en el aspecto humano de un lugar y no tanto en la simple descripción de paisajes, edificios y monumentos.
Plagado de cierta pedantería, hasta cierto punto reconocida por el autor, El Interior es un libro bien escrito, ágil y humano. Humano porque está plagado de prejuicios, que en algunos momentos chocan con la realidad o en otros casos se confirman en los diálogos e indagaciones del autor. Humano porque el autor sabe tener empatía con sus interrogados y deja la ironía o el sarcasmo para compartirla con el lector.
En algunos de los capítulos que he leído me he enterado sobre el resurgimiento de la ciudad de Federal (refundada durante la dictadura) , la pobreza extrema en Concordia, el acuífero guaraní, la sociedad rosarina, la belleza de Misiones, el gauchito Gil y otras yerbas.
El libro de Caparrós intenta indagar sobre el concepto del “Interior” y lo hace no con sesudos análisis académicos-históricos sino recorriendo las rutas y los pueblos, comiendo en parrillas de ignotos poblados, internándose en las villas miseria, charlando con políticos, periodistas, hombres y mujeres anónimos.La respuesta a la definición que Caparrós busca tal vez no exista, pero seguramente el viaje, el camino, el interrogarse sean ya desafíos suficientes y apasionantes por sí mismos.
lunes, agosto 07, 2006
Vimos en DVD: Tsotsi
Tsotsi es una película que retrata la vida marginal en Johannesburgo. Tsotsi y sus amigos son jóvenes delincuentes sin compasión. Están llenos de odio y crueldad. Las primeras escenas del film son escalofriantes, al punto que uno comienza a preguntarse por qué eligió esa película. Tsotsi se distancia de su banda por ser demasiado violento. Entonces inicia una serie de atracos solo. Se dirige a un barrio residencial y roba un lujoso auto mientras la dueña sale del coche para abrir el portón. La escena se complica porque la mujer se resiste. Él le dispara y se va. Cuando creemos que la película consistirá en una serie de robos violentos sin solución de continuidad, el panorama cambia. Tsotsi escucha ruidos en la parte trasera del vehículo. Allí hay un pequeño bebé en su butaca. Tsotsi podría haber tirado al bebé por la ventanilla, pero entonces la película hubiera carecido de trama. Él conserva el bebé, y a su manera, intenta cuidarlo. De esta manera, Totsi se conecta con el niño que alguna vez fue. Recuerda la huida de su hogar y la vida en los caños. Este costado humano del protagonista no significa que su vida se reencauce. Es un film realista, él no puede recuperar su infancia perdida e irse de vacaciones a Disneylandia. Es por eso que la película es buena. Por eso y por la soberbia actuación de su protagonista: un chico de 13 ó 14 años que con gestos mínimos, sin histrionismo, muestra la dureza de la existencia marginal y cómo bajo una pátina de crueldad se puede esconder la fragilidad de un chico obligado a crecer demasiado rápido.
La vida sin cable
Cuando nos mudamos a una nueva casa descubrimos que sus anteriores habitantes habían optado por una versión light del enganche del cable: lo compartían con sus vecinos. Nosotros optamos por ponerlo solos por varios motivos: se veía mal, no nos gusta la figura del vecino compinche, y ser legalista es la mejor manera de ser excéntrico en la Argentina (si Baudelaire o Wilde vivieran en nuestro tiempo y lugar harían todo por derecha como mejor manera de mostrarse como raros y reivindicar su derecho a la diferencia).
Pero el punto es que desde que desenganchamos el cable trucho hasta que pusimos el legal mediaron unos días sin cable. Obviamente, nos acordamos de nuestro amigo el Ruso que lidera la campaña: Regale su televisor y sea feliz. Pensamos que no venía mal un pequeño experimento, ver si sentíamos esa liberación de la que nos habla nuestro gurú. El desasosiego inicial fue reemplazado por una estrategia de contención: alquilar DVD's, encontrar buenos libros, hallar temas de conversación no vinculados a lo que uno vio en televisión.
El experimento fue exitoso y logramos sobrevivir, pero emergimos del proceso con algunas dudas. ¿Forma parte de la liberación no ver películas, documentales y shows musicales? ¿El Ruso mira DVD's en su computadora, en algún instrumento tecnológico primermundista por nosotros desconocido, o es también preciso abandonar estos discos porque lo nocivo son las imágenes en sí?Repito, sobrevivimos, pero no aprendimos la lección. Se puede estar sin televisión, pero ¿por qué? o ¿para qué?.
Pero el punto es que desde que desenganchamos el cable trucho hasta que pusimos el legal mediaron unos días sin cable. Obviamente, nos acordamos de nuestro amigo el Ruso que lidera la campaña: Regale su televisor y sea feliz. Pensamos que no venía mal un pequeño experimento, ver si sentíamos esa liberación de la que nos habla nuestro gurú. El desasosiego inicial fue reemplazado por una estrategia de contención: alquilar DVD's, encontrar buenos libros, hallar temas de conversación no vinculados a lo que uno vio en televisión.
El experimento fue exitoso y logramos sobrevivir, pero emergimos del proceso con algunas dudas. ¿Forma parte de la liberación no ver películas, documentales y shows musicales? ¿El Ruso mira DVD's en su computadora, en algún instrumento tecnológico primermundista por nosotros desconocido, o es también preciso abandonar estos discos porque lo nocivo son las imágenes en sí?Repito, sobrevivimos, pero no aprendimos la lección. Se puede estar sin televisión, pero ¿por qué? o ¿para qué?.
La televisión puede manipular nuestra forma de pensar de la misma manera que los libros, diarios o Internet, que las placas de Bloomberg en que pasan numeritos que aquellos de visión cándida creen que son la realidad misma, como si lo que se mide y cómo se mide no fueran en sí mismas declaraciones de principios. Creo que el torbellino de imágenes de la televisión puede ser confuso o nocivo, pero tan confuso y nocivo como salir a la calle y escuchar las declaraciones contradictorias de los laburantes y los comerciantes, de los funcionarios y los desocupados. En la calle hay violencia y contradicción, y la tele la magnifica, potencia o soslaya de acuerdo a su conveniencia. Tinelli es un asquete, Rial un amarillista, la CNN vende pescado podrido, y los Reyes Magos son los padres. Sin tele no me faltó nada, pero tampoco vi la luz.
Hasta que te encuentre, por A.B.
En su última novela, Hasta que te encuentre, John Irving halla una forma ingeniosa para contar la historia de Jack Burns. La psicóloga de Jack le pide a este actor confundido y conflictuado por una tormentosa vida familiar y sentimental que cuente cronológicamente, sin omitir nada, todo aquello que lo haya hecho reír, llorar o indignarse. Ese largo monólogo, llevado a forma escrita, es Hasta que te encuentre. El relato comienza a los cuatro años de Jack, cuando se traslada con su madre a distintos puertos del Mar del Norte y del Mar Báltico en busca del padre desaparecido de Jack. La madre de Jack, Alice, es tatuadora y se trasladará siguiendo las pistas de Williams -un organista eximio- mientras ejerce su curioso oficio. Aquí Irving despliega sus excepcionales dotes de escritor recurriendo a la memoria imperfecta de un niño. Los importantes sucesos de ese viaje no serán mezclados con la voz de ningún narrador omnisciente. La sustentabilidad misma de la narración está vinculada a esa memoria imperfecta y manipulable.La vida de Jack a su regreso a Canadá cambiará radicalmente. No sólo porque mudará esa forma de vida gitana en hoteles y estudios de tatuajes para ir a un buen colegio y llevar una vida acorde a la de un niño de su edad, sino porque su madre lo distancia cruelmente de sí. De esta manera, Jack vivirá muchas experiencias curiosas y una iniciación sexual traumática sin que su madre, que parece dedicada a una vida desordenada, advierta nada extraño. En ese momento se definirán muchos aspectos de la vida de Jack: su afición por la actuación, su gusto por las mujeres mayores, su tendencia al travestismo.
Ya siendo un actor de Hollywood exitoso, Jack Burns regresa a Europa, a aquellos puertos de ese viaje a los cuatro años que signara su vida. Es entonces que descubre que la mente de un chico de cuatro años es incapaz de retener un sinnúmero de detalles y contradicciones, y que si a ello sumamos una manifiesta voluntad por confundirlo, la realidad pudo ser muy diferente a como él la imaginó. En su segundo viaje, Jack encuentra nuevas pistas sobre su padre, el Hombre partitura, que tatuaba sus pasajes musicales preferidos en su cuerpo, para señalar la forma en que la música sacra había marcado su vida.Decir que el relato de Irving es tan atrapante que sus más de mil páginas corren muy rápido, o contar que el personaje de Jack es tan contradictorio como adorable, no parecerá una novedad a quienes hayan leído ya alguna novela de este autor. No obstante, es preciso remarcarlo cuando este trabajo ha sido bastante maltratado por la crítica, dejando la sensación de que es aburrido o ilegible. Sí podemos acusar a Irving de utilizar fórmulas que ya aparecían en sus novelas anteriores: un padre desconocido (El mundo según Garp), el abandono materno (Una mujer difícil), largas descripciones de encuentros de lucha (El mundo según Garp), el deseo sexual por las mujeres mayores (Una mujer difícil), relaciones incestuosas (El hotel de New Hampshire), narraciones de la vida diurna de las prostitutas en las zonas rojas, transformando lo sórdido en cotidiano (Una mujer difícil). No obstante, cuando leemos Hasta que te encuentre, no tenemos la sensación de estar ante un texto ya visto, el ensamble que Irving hace de este material crea una historia verdaderamente original y conmovedora.
Ya siendo un actor de Hollywood exitoso, Jack Burns regresa a Europa, a aquellos puertos de ese viaje a los cuatro años que signara su vida. Es entonces que descubre que la mente de un chico de cuatro años es incapaz de retener un sinnúmero de detalles y contradicciones, y que si a ello sumamos una manifiesta voluntad por confundirlo, la realidad pudo ser muy diferente a como él la imaginó. En su segundo viaje, Jack encuentra nuevas pistas sobre su padre, el Hombre partitura, que tatuaba sus pasajes musicales preferidos en su cuerpo, para señalar la forma en que la música sacra había marcado su vida.Decir que el relato de Irving es tan atrapante que sus más de mil páginas corren muy rápido, o contar que el personaje de Jack es tan contradictorio como adorable, no parecerá una novedad a quienes hayan leído ya alguna novela de este autor. No obstante, es preciso remarcarlo cuando este trabajo ha sido bastante maltratado por la crítica, dejando la sensación de que es aburrido o ilegible. Sí podemos acusar a Irving de utilizar fórmulas que ya aparecían en sus novelas anteriores: un padre desconocido (El mundo según Garp), el abandono materno (Una mujer difícil), largas descripciones de encuentros de lucha (El mundo según Garp), el deseo sexual por las mujeres mayores (Una mujer difícil), relaciones incestuosas (El hotel de New Hampshire), narraciones de la vida diurna de las prostitutas en las zonas rojas, transformando lo sórdido en cotidiano (Una mujer difícil). No obstante, cuando leemos Hasta que te encuentre, no tenemos la sensación de estar ante un texto ya visto, el ensamble que Irving hace de este material crea una historia verdaderamente original y conmovedora.
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