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miércoles, mayo 31, 2006

Tiranos por un día

La mayor parte de mis amigos son gente razonable y respetuosa del próximo. Pero todos tenemos algún punto oscuro en nuestra forma de pensar. Alguna idea ilógica y desmedida. Una fobia o anomalía que no puede ser neutralizada con ningún argumento.
Por ejemplo, mi amiga M odia a los brasileños. Dice que no puede soportar el idioma portugués, que le parece desagradable al oído. Mi amiga C dice que no tiene problemas con los gays, pero que no soporta la manía de las lesbianas de vestirse mal. Mi amigo P no se banca a los chinos porque sus supermercados son sucios y tienen las cosas vencidas (de nada sirve decirle que no todos los supermercados chinos son así, ni todos los chinos tienen supermercado). Yo no soporto a la gente que estaciona los autos en las bajadas para discapacitados. Y siempre me imagino castigos desmedidos paras los automovilistas irresponsables.
Este cuadro en si mismo es un argumento en contra de las autarquías.Estos amigos a los que me refiero son gente preparada e inteligente, y si se presentaran a algún cargo electivo, seguramente los votaría. Pero no me gustaría que fueran dictadores, porque sé que no podrían evitar tomar medidas desproporcionadas e injustas en relación a sus odios. M prohibiría la inmigración brasileña, pediría un visado especial para turistas, y pondría un impuesto a la música en portugués. C firmaría un edicto para que las lesbianas estén obligadas a vestirse bien. P prohibiría los supermercados chinos. Yo castigaría con azotes públicos a los infractores a las leyes de tránsito.
Por eso está bien que no haya dictadores. Porque si M quiere una ley contra los brasileños, P se lo impediría como legislador argumentando que es un disparate ofender a nuestros hermanos brasileños, aunque él quiera cosas peores para los chinos.
El problema es cuando las fobias individuales se tornan colectivas y mayoritarias. Entonces los disparates comienzan a ser vistos como argumentos razonables, y estamos perdidos, sea cual fuere nuestra forma de gobierno.

lunes, mayo 29, 2006

Transamérica, por A.B.

Este fin de semana vi en DVD la película TRANSAMÉRICA. Me pareció muy buena y muy original. Se trata de un drama con muchos toques de humor, en los que un travesti que está a punto de operarse para cambiar de sexo, descubre que es padre. Este hallazgo no la conmueve de inmediato, intenta eludir las implicancias del problema y seguir adelante con sus planes. Pero su terapeuta, que parece ser su única amiga, la obliga a enfrentarse con la realidad. La protagonista viaja de Los Ángeles a Nueva York, y luego realiza el camino opuesto con un hijo al que oculta la verdad. En este viaje irá conociendo a su hijo, y las terribles viscisitudes de su vida. Comprenderá que sus nuevas responsabilidades pueden amenazar sus planes, pero también mejorar el cuadro de su vida permitiéndole sincerarse con su familia y la sociedad. La película es terrible, en ella nada es fácil o rosa. Pese a ser profundamente humana y estar espléndidamente actuada es un film que ha pasado relativamente desapercibido. Es por ello que desde este humilde espacio la recomiendo fervorosamente.

domingo, mayo 28, 2006

La música vista como un cuadro de doble entrada

Últimamente músicos, productores y sellos disqueros parecen visualizar la música como un cuadro de doble entrada, de esos que uno utiliza para organizar la información útil. En el eje x figuran una serie de estilos musicales: bossa nova, jazz, folclore, rock, flamenco, etc, etc. y en el eje y otros distintos: pop, rumba, boleros, música electrónica... Mes a mes van ideando fórmulas de cruce: ¿qué pasa si mezclamos el chamamé con el chill out, o las canciones de protesta de los '70 con la música clásica?
Gracias al cuadro de doble entrada podemos disfrutar de discos originales y geniales: Lágrimas Negras, fusionando el flamenco con el bolero y el tango, parece ser la mejor prueba de ello. Pero todo tiene un límite y es preciso aflojar: me banqué la música de los Beatles con quenitas norteñas, también entiendo que el tango electrónico tiene cosas muy buenas aunque algunos ladris hagan unos bodrios sintéticos a los que agregan un bandoneón con el sueño de vender discos en el exterior. Pero, ¿una versión de bossa edulcorada de The Wall? El cuadro de doble entrada falló, el espíritu de Pink Floyd no la va con una cantante sexy y melosa, que intenta seducirnos con su voz mientras nos canta un tema que marcó una época por expresar todo lo contrario.

sábado, mayo 27, 2006

La extinción de los osos pandos, por A.B.

Tres acontecimientos diversos, y un poco patéticos, pusieron sobre el tapete esta semana el tema de las posiciones que asume la sociedad con respecto a la pasada dictadura militar. El primero de ellos es el episodio que protagonizó Moria Casán en el programa de TV Habitación 414 (América). Osvaldo Bazán (a quien ella confundió con Orlando Barone) le preguntó por el Proceso Militar. Ella dijo que:

1- Los militares no la habían molestado para nada, porque como hija de milico se identificaba totalmente con esos gobiernos.
2- El tema de los desaparecidos no le importaba.
3- Teoría de los dos demonios.
Porque a ustedes (¿los zurdos?) sólo les molestan sus muertos. Ahora bien, no creo que las declaraciones de Moria puedan sorprender a nadie. Todos sospechábamos que piensa así, de la misma manera que mucha gente de su edad que no es diva, ni sale en la tele, ni siquiera es hija de militares. Ahora bien, ella echó a Bazán y le pidió a la producción del programa que sus dichos no salieran al aire. ¿Por qué? Porque como mujer inteligente, siempre había dado respuestas más elusivas sobre el tema, y sabe que lo que dijo CAE MAL EN ESTE CLIMA DE ÉPOCA. Lo cual implica que los tiempos están mejorando, porque la mayoría de la gente joven considera desafortunados tales discursos.
El segundo hecho fue la prohibición de ingreso de Patti al Congreso. Podemos debatir años enteros sobre sí es lícito, constitucional o republicano impedir el acceso al poder de un candidato elegido democráticamente. Pero más allá de ello, fue positivo escuchar un debate sobre cómo influyen los actos del pasado en el presente, porque se trata de crímenes imprescriptibles.
El tercer acontecimiento fue la triste Plaza del NO, en la que militares retirados y en actividad se reunieron en la Plaza San Martín en un acto de fuerza. Su presencia tenía como misión demostrar que es mucha la gente que no coincide con discurso de los derechos humanos, y defender la represión bajo el último gobierno militar. Como era conveniente en un acto de esta índole, le pegaron a un periodista.
Entonces todos los opinólogos comienzan a hablar sobre el peligro de una escisión social, una sociedad dividida frente al pasado, polarizada en sus visiones encontradas sobre determinados acontecimientos. Pero a mí me parece bueno que una sociedad debata esos temas. Pasado el tiempo de la mera demonización de la junta militar, es época de la autocrítica de la sociedad civil. Es justo que los hijos le preguntemos a los padres qué hicieron por evitar la dictadura, cuál fue su posición frente a los militares, descubrir quiénes fueron los entregadores de los desaparecidos. Y si nos tenemos que pelear con los gerontes, es válido. Y si un asado en familia el domingo termina en reyerta, es lo de menos. Y si a una diva la miran mal en ciertos círculos, qué importa. El encono hacia alguien, algunos gritos en las galerías del Congreso son precios bajos a pagar si sirven para iniciar un proceso de autocrítica.
En Los Trabajos Prácticos Nicolás Cassese escribe: "No se me ocurre ni una respuesta más o menos lógica por la que una persona, educada o bruta, apoyaría a un tipo que mantiene campos de concentración". Podemos charlar todo lo demás: cómo el peronismo nos llevó a esa posición, la necesaria autocrítica que tienen que hacer las organizaciones armadas. Y todo porque este debate de ideas puede tener un sentido: que las nuevas generaciones escuchen hasta el hartazgo verdades horribles como los centros de detención ilegales, la tortura, las violaciones, la apropiación de bebés, los vuelos... una y otra vez hasta comprender que actos así son propios de psicópatas e INADMISIBLES EN CUALQUIER CONTEXTO, y de esa manera, que no sigan repitiendo por ignorancia, por imitación simiesca que “algo habrán hecho”, “algo había que hacer con la guerrilla”, “estuvieron tan mal unos como otros”... Siempre van a quedar estúpidos como la Pando, pero lo importante es el clima general de una época, para que lentamente pueda comenzar a instalarse la idea de que sólo decís algo así si sos un imbécil o un hijo de puta.