Vi una obra de Guillermo Yanícola hace unos meses. Entonces fue que me enteré de la existencia de este músico/escritor/actor/director/profesor/clown. Disparate es una obra alucinante en muchos aspectos, pero seguramente lo que más se destaca es el texto. Lo ingenioso del texto. El juego con las palabras que le permite el humor, la ironía, el drama. Cómo con elementos simples crea un conjunto complejo. Y eso es lo que pasa con las mentes creativas. Que a partir de materiales con los que a nosotros no se nos ocurriría nada, ellos arman cosas poderosas.
Bueno, eso es lo que ocurre también con Muñiz u otras estaciones, obra escrita y dirigida por Yanícola. Para comenzar, la puesta en escena es impecable: música, decorado, luces, vestuario. Todo sencillo, pero perfecto en su juego de correspondencias, colores, texturas, sonidos. Los clowns en el escenario son fantásticos. Por el manejo de sus gestos, su cuerpo, la manera de decir esas pocas extrañas líneas que tienen en idiomas ajenos o inexistentes. Y el recurso básico de la obra es bárbaro: siete payasos esperan el tren en una estación en andenes encontrados. El juego de luces nos permite ver, como el corte de una cámara, la secuencia de lo que acontece en un andén y otro. Y el bajar del escenario y correr entre las sillas se equipara a bajar a las vías y cruzarlas. Con ese recurso sencillo +excelentes actores+buena música+sonidos se logra una obra original y divertida que aplaudís con ganas. Que recomendás con entusiasmo (como yo ahora). Con cuadros que recordás al día siguiente y te reís sola.
PD: Sé de muchos que discriminan los espectáculos de clowns por considerarlos circenses, o últimamente, espectáculos de arte callejero. Pero que exista algún payaso patético que intenta distraernos en el semáforo y nos induce a pensar que no haría tan mal limpiando el vidrio, no nos autoriza a desmerecer una disciplina difícil. Para quitarse el prejuicio, nada mejor que ver a estos payasos esperando el tren.
Podés ver Muñiz u otras estaciones los martes a las 23 y los miércoles a las 21.30. En la Alianza Francesa. En esa misma sala también se pueden ver Disparate, Los fines, Floresta –las otras obras de Yanícola- y también comprar sus libritos.
jueves, febrero 08, 2007
lunes, febrero 05, 2007
Excusa para copiar poema que me gustó mucho
No suelo leer poesía. Ni siquiera es por prejuicio o algo así. Es que hay muchos libros para ser leídos y hay que hacer algún recorte para no volverse loco. Entonces, como nunca se me dio mucho por la poesía considero que no tengo parámetros para juzgarla (aunque en rigor, tampoco tengo criterios válidos para juzgar nada).
Pero tomo el libro de poesía de Vivien Kogut Durante la noche + poemas inéditos porque me lo regaló Santiago Llach: sería una descortesía no leerlo y los libros de Siesta son muy atractivos. Vivien Kogut es una joven poeta brasileña cuyos poemas nos llegan gracias a la traducción de Mariana Mariasch. Y son hermosos. Francamente bellos. Sencillos y deliciosos. ¿Qué más decir? Que si empiezo a leer poesía se extiende ante mí todo un universo. Y les copio un poema de Vivien.
Nosotros en el mundo
Cuando la tristeza es niebla
y se extiende en mí, espuma
en las piedras de la playa,
abro los ojos
y vos, gorrión
volando en todo, alas y
alborozo de ardilla
pequeño señalando
el tiempo de mirar el mundo
toda la luz insospechada
de un instante vivo
pasás hecho un comienzo caliente
tu sonrisa enciende el tiempo.
Pero tomo el libro de poesía de Vivien Kogut Durante la noche + poemas inéditos porque me lo regaló Santiago Llach: sería una descortesía no leerlo y los libros de Siesta son muy atractivos. Vivien Kogut es una joven poeta brasileña cuyos poemas nos llegan gracias a la traducción de Mariana Mariasch. Y son hermosos. Francamente bellos. Sencillos y deliciosos. ¿Qué más decir? Que si empiezo a leer poesía se extiende ante mí todo un universo. Y les copio un poema de Vivien.
Nosotros en el mundo
Cuando la tristeza es niebla
y se extiende en mí, espuma
en las piedras de la playa,
abro los ojos
y vos, gorrión
volando en todo, alas y
alborozo de ardilla
pequeño señalando
el tiempo de mirar el mundo
toda la luz insospechada
de un instante vivo
pasás hecho un comienzo caliente
tu sonrisa enciende el tiempo.
Etiquetas:
poesía
Miradas al desnudo
“Amaba un cuerpo humano como una armonía material, como una bella arquitectura, más el movimiento; y ese materialismo absoluto no estaba lejos del idealismo más puro”.
Charles Baudelaire
La muestra Miradas al desnudo en el Auditorium es verdaderamente sorprendente. Con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación se exponen obras del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Pero la propuesta tiene el atractivo de un recorte temático interesante: se muestran desnudos desde diferentes expresiones: fotos, dibujos, pinturas. Increíble que a pasos de los lobos marinos y de una banda que canta aún peor que en su versión original el Bombón Asesino, estemos mirando un dibujo de Picasso, otro de León Ferrari, un cuadro de Schiaffino y fotos de Grete Stern. Pero a veces esos milagros ocurren. Y además, en una muestra bien organizada, acompañada por textos literarios que reflexionan sobre la temática: el cuerpo desnudo y la mirada sobre él.
Una sola cosa me pareció mal. Cuando venía entrando atolondrada al teatro, veo que paran a unos chicos y les dicen que no pueden pasar. Me quedo parada escuchando las razones porque no tenía ganas de subir la escalera inútilmente si no estaba disponible la muestra. Pero no, les decía que no se podía pasar con ropa de playa. No estaban con el torso desnudo ni en patas. ¿Por qué después de salir de la playa popular no podemos ir a ver una muestra? Tal vez era una directiva ridícula inventada por el personal de seguridad (gente proclive a prohibirle cosas a los otros porque se le ocurre) porque no creo que la curadora Verónica Tell o la gente de la Secretaría de Cultura organice una muestra como ésta, con los costos de trasladar las obras y demás, e impidan que la gente la vea.
Charles Baudelaire
La muestra Miradas al desnudo en el Auditorium es verdaderamente sorprendente. Con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación se exponen obras del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Pero la propuesta tiene el atractivo de un recorte temático interesante: se muestran desnudos desde diferentes expresiones: fotos, dibujos, pinturas. Increíble que a pasos de los lobos marinos y de una banda que canta aún peor que en su versión original el Bombón Asesino, estemos mirando un dibujo de Picasso, otro de León Ferrari, un cuadro de Schiaffino y fotos de Grete Stern. Pero a veces esos milagros ocurren. Y además, en una muestra bien organizada, acompañada por textos literarios que reflexionan sobre la temática: el cuerpo desnudo y la mirada sobre él.
Una sola cosa me pareció mal. Cuando venía entrando atolondrada al teatro, veo que paran a unos chicos y les dicen que no pueden pasar. Me quedo parada escuchando las razones porque no tenía ganas de subir la escalera inútilmente si no estaba disponible la muestra. Pero no, les decía que no se podía pasar con ropa de playa. No estaban con el torso desnudo ni en patas. ¿Por qué después de salir de la playa popular no podemos ir a ver una muestra? Tal vez era una directiva ridícula inventada por el personal de seguridad (gente proclive a prohibirle cosas a los otros porque se le ocurre) porque no creo que la curadora Verónica Tell o la gente de la Secretaría de Cultura organice una muestra como ésta, con los costos de trasladar las obras y demás, e impidan que la gente la vea.
Julián Rodríguez en Galileo
El día sábado a las 19 comenzó la muestra de Julián Rodríguez en Galileo.
A veces en algunas exposiciones hay cosas más interesantes que decir sobre la presentación que sobre la obra. Eso suele ser porque los trabajos no nos convencen del todo. En el caso de Julián Rodríguez ocurre por razones diferentes. Quienes hemos tenido el placer de ver sus fotos ya sabemos que es muy bueno, aunque cada trabajo pueda sorprendernos. La serie que nos muestra en esta oportunidad es de fotos nocturnas: campos, árboles, perros, estrellas. imágenes sencillas con gran fuerza expresiva.
Pero si hablamos del lugar de exposición pasamos a un tema alucinante. Porque se trata de un centro cultural en una peluquería en Edison y Mario Bravo. Al lado, una gomería. A unos metros, la humareda de la quema de basura. Nada de impostación de qué locos somos a lo Palermo Hollywood. Cuando llegamos verdaderamente le están cortando el pelo a un tipo. Las paredes de la peluquería tienen dibujos hasta el techo. La presentación de las fotos nos brida un espectáculo con música que se ha ofrecido a tocar la gente del barrio. Y la gente del barrio también se acerca a mirar las fotos!!!!
Entre tanto programa monótono, les propongo ir a Galileo a mirar las fotos de Julián.
A veces en algunas exposiciones hay cosas más interesantes que decir sobre la presentación que sobre la obra. Eso suele ser porque los trabajos no nos convencen del todo. En el caso de Julián Rodríguez ocurre por razones diferentes. Quienes hemos tenido el placer de ver sus fotos ya sabemos que es muy bueno, aunque cada trabajo pueda sorprendernos. La serie que nos muestra en esta oportunidad es de fotos nocturnas: campos, árboles, perros, estrellas. imágenes sencillas con gran fuerza expresiva.
Pero si hablamos del lugar de exposición pasamos a un tema alucinante. Porque se trata de un centro cultural en una peluquería en Edison y Mario Bravo. Al lado, una gomería. A unos metros, la humareda de la quema de basura. Nada de impostación de qué locos somos a lo Palermo Hollywood. Cuando llegamos verdaderamente le están cortando el pelo a un tipo. Las paredes de la peluquería tienen dibujos hasta el techo. La presentación de las fotos nos brida un espectáculo con música que se ha ofrecido a tocar la gente del barrio. Y la gente del barrio también se acerca a mirar las fotos!!!!
Entre tanto programa monótono, les propongo ir a Galileo a mirar las fotos de Julián.
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