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jueves, febrero 09, 2006

Novedades en jazz y nuevas disculpas

Ante todo, disculpas por la falta de actualización del blog. Prometemos normalizar la frecuencia de actualización a principios de marzo. Agradecemos también todos los comentarios, felicitaciones y reclamos de actualización de nuestra página.
Aprovechamos para anunciar la llegada de dos muy interesantes novedades discográficas de jazz:

Coltrane: “One Down, One up- Live at theHalf Note”: esta grabación extraída de una emisión de radio de mediados de los 60´s, muestra al impresionante cuarteto de John Coltrane (saxo) junto a McCoy Tyner en piano, Jimmy Garrison en bajo, y Elvin Jones en batería, en una manifestación musical pletórica de pasión y un Coltrane buscando sus propios límites. En esta grabación podemos percibir la evolución de su estilo. Como dijo su hijo Ravi Coltrane: “ en esta grabación uno puede escuchar todo lo que había antes y empezar a escuchar lo que estaba por venir”. La edición es importada, siendo un disco doble a un excelente precio de $ 35. Un disco imperdible para los amantes del jazz.

Brad Mehldau: “Day is done”: El gran pianista neoyorquino Brad Mehldau continúa haciendo ingeniosas reinterpretaciones de temas diversos tanto del jazz como del pop. Entre ellos encontramos en este disco el tema de Burt Bacharach's "Alfie" (del film con Michael Caine de 1966), dos canciones de los Beatles, "She's Leaving Home" de Sgt. Pepper's (1967) y "Martha My Dear" de The White Album (1968), el tema de Nick Drake "Day Is Done" (1969), y el hit de Paul Simon's "50 Ways to Leave Your Lover" (1975). En gran medida, un material poco convencional para el jazz, pero que en manos de la sensibilidad de Mehldau se convierte en expresión de belleza única y personal.Es de notar que ya no está en la formación del trío el baterista Jorge Rossy. Su lugar es ocupado por Jeff Ballard, quien ya había acompañado al bajista Larry Grenadier en el trío Fly. $ 28

lunes, enero 30, 2006

Muerta de hambre, de Fernanda García Lao

Este delirante libro fusiona de una forma magistral el humor y el drama. Se trata de la historia de Bernabé, una mujer presa de su cuerpo y de su pasado. Presa de su cuerpo porque entiende que determina toda su vida familiar, social y sentimental. Presa de su pasado porque los dolorosos recuerdos de su infancia y juventud la conducen por el camino de la autodestrucción.
El libro, que se construye como el diario de una obesa que desea comer hasta estallar, narra la historia de una niña con una madre alcohólica y un padre ausente, una chica fea y solitaria obsesionada por sus vecinas gemelas, unas norteamericanas lindas y delgadas.
De esta manera, el libro es a la vez una dramática e interesante historia sobre una joven con desórdenes alimenticios y mentales, y una serie de hilarantes escenas, como los concursos para gordos en los que participa la protagonista; o aquella en la que Bernabé se arroja sobre sus vecinas y rivales “como un terrorista palestino”; o la de la aparición de un implacable nutricionista que se instala en la casa para impedir que la protagonista coma, pero ella logra burlarlo al descubrir que la mención de la materia fecal lo descompone de tal manera que tiene que salir corriendo al baño, oportunidad que ella aprovecha para prepararse un sándwich.
Pueden leer una entrevista a la autora aquí.

martes, enero 24, 2006

Horacio en la laguna, por A.C.

Asiduo a la vida familiar al aire libre Horacio tiene una marcada preferencia por los ambientes que, además del preciado verde, lo miman con una posibilidad acuática; quizás por ser amante del arte de la pesca, quizás porque le ofrezca un refrescante oasis a su vida cotidiana, el agua siempre tiene una particular atracción en la elección de los momentos de distensión de nuestro amigo.

Llega el fin de semana y la oferta es variada: la playa, aunque en este caso la franja térmica es una limitante – o menos de 10 en mayo a tomar mate o mas de 35 en enero a rostizarse, pero este es un tema aparte - ; tal vez algún río o preferentemente un “canal” numerado – canal 5 o que tal en el 2? -; siendo los lagos un definitivamente exótico – y bastante aburrido– recuerdo de su luna de miel, llegamos a la Reina de las Reinas, la única que le permite desplegar su potencial, SU lugar …….LA LAGUNA

Domingo a las 9 AM, mate ensillado con la patrona, los chicos aún duermen pero la mente de Horacio no. Vio un resplandor por la ventana de la cocina que indica que el sol hará suya la jornada y el no piensa ser menos. Con “un amargo” despierta a la bruja, y entre susurrando confidente y suplicando infantilmente le dice: -“Y si vamos a la Laguna?”
Como nuestro galán sabe portarse bien y sobre todos los sábados por la noche cuando puede dedicarle un poco más de tiempo a las tareas amorosas, la dama responde con un “sí” a sabiendas que la tarea no será fácil pero que gratificara a su gladiador.

Ahora empieza la verdadera historia….

Hay que despertar y cambiar a los pibes pero esa es tarea de ella, Horacio toma el rol de macho que le corresponde y se hace a por la comida al mercadito…..asado por supuesto de tira, chori y morci, medio pollo por si alguien quiere, una marucha que estaba bárbara, una tripa gorda que el carnicero “le guardó para él”, y ya casi estamos….3.8 kilos de carne en total para él, la bruja y los 3 pibes, nada de quedarse corto….seguimos en la verdulería: un morrón para la parrilla, lechuga mucha porque no hay tiempo de hacer la de “papa y huevo”, algunos tomates y dos o tres cebollas para “la mixta”. Dos gaseosas Mr. Cola, una soda de botella – se acordó que se quedo sin carga del Drago, que lo parió…-, y dos cajitas de tinto para matizar. Al lado de la caja cargamos las dos bolsas de carbón – ticket total 55 pesos - y estamos listos para ir hasta la panadería.
De camino compra en un semáforo “El Clarín” - hay otro diario? -, y encara para “El Cañón de Oro” que hace unas de manteca para chuparse los dedos: docena y media, más casi un kilito de pan y unos bizcochos para el mate redondean los 8 pesitos de la panadería. Ahora si, son casi las 10:30 y estamos con las provisiones listas.

Llega a casa y los pibes están levantados y casi todo preparado, equipo de mate para el viaje de 1 horita, solo queda cargar un par de pavadas en el auto y listo: las pelotas – 2 para que no se peleen -, paletas y pelotitas, el “frisbi”, los dados por si se pone feo, dos reposeritas un poquito oxidadas pero que “tiran”, la parrillita plegable, un bidón con agua por las dudas, un par de lonas para tirarse a dormir, la helatodo cargadita, la radio portátil, unos buzos y unas camperas para los pibes por si refresca, las gorras, una caña chiquita para ir enseñándole “al más grande” y lo fundamental…la “plegable de fórmica” con las banquetas adentro, también conocida como “la valijita”

El destino quiere que muchos hayan coincidido con nuestro inspirador amigo y las rutas están particularmente atestadas este domingo, pero el viaje que finalmente lleva una hora y media no cambio el humor de Horacio que valientemente llega a destino casi a las 13 horas. Con este panorama no hay tiempo que perder y prender el fuego es la prioridad, así que mientras la doña prepara las ensaladas, le tiramos la pelota a los pibes y largamos con el carbón y unas maderitas hasta que agarre bien fuerte la cosa. Media hora después de transpirar bastante y sacrificar para prender el fuego la parte que no sirve del diario – todo menos el sagrado suplemento deportivo y la revista -, pone la carne y las achuras juntas porque no hay tiempo, pero en un ratito podremos comer; mientras tanto hay que armar la mesa y disfrutar de una picada – aunque mucho no, porque entre los chicos sueltos que se escapan y que hay que cuidar la carne, se complica – con bastante pan y un “picado fino” que la patrona trajo de sorpresa.

Son casi las 3 de la tarde y el aburrimiento de los pibes y el hambre hicieron estragos del pan y la ensalada cuando nuestro Rey asoma con un chorizo clavado en su trinchete de asador; finalmente la mesa se deleita con la morcilla, el chorizo, la tripa y la maruchita, pero ya no queda lugar en el estomago para el asado y menos para el pollo. Se hicieron las 4 cuando se corona con una sandía que compró en el camino que, aunque media calentita porque no entró en la Helatodo, estaba bárbara.

Ahora si le llegó el momento de relax mientras la patrona levanta todo, los pibes ponen alguna FM en la portátil y se dan un bañito entre los juncos, Horacio se tira a descansar placenteramente en el auto que a esta altura tiene la cuerina del asiento a unos masajeantes 45 grados.

20 minutos después un sobresalto lo despierta ...EL PARTIDO….y abriendo las puertas del móvil para escuchar bien de afuera, se clava el dial en la transmisión del encuentro; momento de Nirvana para Horacio que no habla ni percibe ningún otro sonido ni sensación, ni siquiera la cara de embole de su mujer que ya ojeo la revista del diario y que para controlar a los pibes que por su parte ya se pelearon 2 veces, saca las facturas y los bizcochitos…solo el sorbo final de la bombilla retrotrae parcial y esporádicamente a Horacio a la realidad por los próximos 105 minutos.

Se hicieron pasadas las 6 y todavía queda limpiar la parrilla, armar la valijita, juntar las pelotas, vaciar la Helatodo y cuantas cosas más…
Sabe que el viaje de vuelta lo tendrá en su casa pasadas las 8, que estará sucio y cansado sin entender muy bien por que, que aunque nunca saque la cuenta habrá gastado más que almorzando en un restaurante, que comerán asado recalentado por 2 días y que su estómago sigue creciendo sin motivos aparentes igual que la lista de cosas sin usar en el baúl.

Pero los pibes quieren volver a darse un chapuzón, y Horacio no les niega nada…

Pablo De Santis: "La sexta lámpara"

“La sexta lámpara” es un libro maravilloso: una prosa rica y significativa para ponerle palabras a una historia en la cual la fantasía se cruza con las corrientes estéticas y políticas que cruzaron el siglo XX.
El arquitecto italiano Silvio Balestri abandona Roma para radicarse en New York, ciudad en la cual ambiciona construir colosales rascacielos, pero dotados de una significación relacionada con civilizaciones desaparecidas. Mientras asciende lentamente en una compañía dedicada a los grandes edificios de New York, descubre que sus ideas no son bienvenidas dentro de los círculos arquitectónicos dominantes, guiados por el principio de que el significado de la arquitectura contemporánea debía radicar en la ausencia de significado. Entre tanto, Balestri avanza en el plano teórico a través de artículos en revistas especializadas y correspondencia con colegas, y sus ideas comienzan a circular por la Europa que el abandonara y a ser tomadas como banderas por los fascismos en ciernes. Paralelamente, la vida personal de Balestri parece relacionarse con sus devaneos teóricos, porque las mujeres que aparecen en su vida parecen haber perdido la significación de sus vidas en una ciudad impersonal que las absorbe o ahoga.
Ingenioso y cautivante, el libro de De Santis encuentra formas discursivas con presencia casi corpórea para las ciudades y los hombres que las imaginan. Un libro profundamente original para una literatura nacional que frecuentemente es acusada de la repetición de fórmulas.