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lunes, enero 26, 2009

Sergio Bizzio: Era el cielo, Interzona.

Hace pocos días recibí un mail de Interzona, una pequeña editorial dedicada a la buena literatura nacional que ha editado, entre otros, a Fogwill y a Bizzio. Me comunicaban que el proyecto editorial había concluído. La noticia me dejó contrariada ya que no sólo editaban buenos textos, además eran lindas ediciones, buenas tapas, y no parecían tener mala distribución (que los libros llegaran a nuestra pequeña librería del interior así lo testimonia). Casi póstumamente comento uno de los últimos textos que editaran, cuya suerte desconozco cuál será en pocos meses.

Luego de la colección fantástica de cuentos reunidos en Chicos, Bizzio construyó una muy buena novela titulada Rabia, pero creo que en su último trabajo, Era el cielo, alcanza un punto brillante como escritor.

Es una novela que trata sobre la sutil trama que hace que una pareja tenga éxito o fracase, y especialmente, sobre la posibilidad de volver a enamorarse de la mujer que alguna vez se amó. Y Bizzio construye meticuloso el camino de regreso a casa, a la mujer incondicional que es la madre de su único hijo. Entre tanto, relata la vida de un fóbico, de un hombre que se siente sutilmente fracasado por ser guionista de televisión en lugar del escritor que soñó ser, acechado por las dos mujeres que ha amado y admirado: su mujer Diana, delicada escritora de infantiles, y su nueva novia escritora proactiva, exitosa. Y siente que está enamorado de esta última aunque no pueda darle las cosas que necesita.

"Así que en los últimos meses flotaba en el aire la idea de que 'no íbamos a llegar a ninguna parte' (los hijos ya no son seres que se traen sino sitios a los que se llega, como a las pirámides de Egipto) o que 'lo nuestro no iba a dar frutos' (una casa, una cuenta bancaria común), que son las cosas que la inmensa mayoría quiere, o busca, o pretende (aún los mejores de nuestra especie, en general después de un baño)"

"Demasiado lejos de ella para darle lo que pedía, demasiado profundo en ella para traer en las manos algo real."

Y en medio de esas reflexiones realistas y duras sobre la naturaleza del amor, el humor: el guionista nos retrata su mundo de actores vanidosos, productores exitosos, artistas impostados, cirujanos ambiciosos, adinerados incoherentes. Y, además, el drama que se escurre entre el amor, el desamor, y los miedos para borrarlo todo.

No sé, les recomiendo que lean esta pequeña joya antes de que no puedan encontrarla, así como atesoren cualquier texto de la editorial porque en breve va a ser difícil hallarlos: Los pichiciegos de Fogwill, Hombres de a caballo de Viñas, El año del desierto de Pedro Mairal, Leer y escribir de Ariel Bermani, El discurso vacío de Mario Levrero... entre otros, muchos de los cuales hemos reseñado en este mismo blog entusiastamente.

viernes, enero 23, 2009

Con todos los sentidos

¡Volvieron los eventos de Sibelius con Bodegas Trivento y Casa de Madera!
Imaginen juntos: Literatura, música, pintura y el delicioso vino de Trivento.

Los invito a escuchar una presentación de las novedades de libros y discos y tomarse unos vinitos!
Podrán degustar Trivento Tribu y Trivento Roble. La Copa de Bienvenida será con Champagne Trivento Brut Nature.

Nos vemos!

Miércoles 28 de enero - 20 hs. Casa de Madera: Rawson 2250. Confirmar asistencia al teléfono 474 - 7426

sábado, diciembre 27, 2008

¡Feliz nuevo año!

El blog muy abandonado, pero al menos la vidriera está cambiada...

Muchos saludos a todos en estas fiestas, en breve, el ranking de los mejores libros y discos del 2008.


martes, diciembre 09, 2008

Cuentos que me gustaron

Fabián Casas: Ocio. Seguido de Veteranos del pánico, Santiago Arcos editor.

He leído de Fabián Casas varias cosas que me gustaron mucho: Los lemmings y otros relatos, Ensayos bonsai, y su blog Mal elemento (la verdad es que adeudo la lectura de sus poesías) . Así que cuando aparece un nuevo librito, me lo devoro muy contenta.
Ahora se trata de dos cuentos largos concatenados. Ocio trata sobre un chico que no hace nada, o casi nada. Salvo leer, escuchar música, drogarse, dormir, comer. Las actividades básicas de subsistencia llevadas a su última instancia. Y también pensar mecanismos para seguir haciendo nada, como fingir buscar trabajo en tanto va a ver propiedades que nunca podrá comprar. Vive en su casa con su padre y su hermano: los tres, islas con escasa comunicación. Y en ese ocio letal tiene un amigo, Roli, con quien comparte charlas de literatura, drogas y el oficio de dealers improvisados.
Veteranos del pánico
parece narrar los antecedentes de la misma historia, igual casa vieja gigante en Boedo, pero remontándose a la historia de sus padres, muy especialmente de su tía favorita. Inecita, hermana menor de su madre, era una verdadera bomba asociada al despertar sexual del protagonista.
Creo que para comprender a Fabián Casas hay un pasaje brevísimo que define una obra muy marcada con lo generacional. Es un pequeño fragmento de Ensayos bonsai titulado "Crecimos con Videla". Allí se muestra claramente el derroteo generacional de quienes fueron chicos bajo la dictadura, adolescentes en la primavera alfonsinista y accedieron a la adultez bajo el menemismo. Máculas que signan temáticas y estilo de una generación de la cual Fabián Casas es uno de los mejores exponentes. Sería bueno que escribiera una novela que nos permita disfrutar de sus personajes un poco más...