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jueves, junio 05, 2008

Sandor Marai: La extraña, Salamandra



"Tampoco es verdad que los grandes dolores sean insoportables... Los que no se aguantan son los pequeños, que ni siquiera parecen dolores, uno por uno ni se notan, sólo en su conjunto."



Es evidente que Sandor Marai es el último escritor de moda, el que los suplementos literarios nos ordenan leer, así como nos impusieron a Bolaños y nos torturarán con el nuevo nobel, aquello que no puede dejar de leerse sin que te miren con asombro, como a un réprobo.



No obstante, es excelente. Y cada nueva novela editada en castellano así lo testimonia. Quiero decir, a veces la tentación de ir contra el fashion literario es grande, pero en el caso de Marai sería injusto.



Uno se adentra en las páginas de La extraña con ese estupor que producen siempre los trabajos del autor. Es en principio un poco moroso y hasta aburrido. Así nos narra la existencia de unos turistas indolentes en el Mar Mediterráneo, para después presentarnos al deslucido protagonista del relato: un profesor parisino sumido en la crisis de la mediana edad.



Pero luego el relato comienza a dar giros que nos atrapan. Victor Askenasi no es un personaje tan sencillo. Su repentino enamoramiento de una bailarina y el abandono de su mujer parecen obedecer a causas que no son las más obvias. De la misma manera, el cruce de miradas en el lobby del hotel con una desconocida podría tener consecuencias insospechadas.



Pequeños signos parecen anunciarnos que Victor está perdiendo el juicio, o tal vez sea un exceso de lucidez. De cualquier forma, el protagonista vaga solo por la ciudad y piensa... piensa cosas que nos sumen en abismos profundos, cosas que no nos gustaría tener el tiempo para pensar.



Más allá de las modas literarias, Marai deslumbra porque parece saber cosas de los hombres que todos solemos olvidar.

Todo está en calma

Escucho el disco Frontera de Drexler. Es uno de lo que menos me gusta de él, pero nunca había reparado en el primer tema: "La edad del cielo"

Calma,
todo está en calma
deja que el beso dure
deja que el tiempo cure,
deja que el alma
tenga la misma edad
que la edad del cielo...

Y a veces que un artista te guste tiene que ver con una rima afortunada y una melodía sencilla, de allí el éxito del chico de las sopas.

lunes, junio 02, 2008

Aparecemos en una novela!

Haciendo autogoogleo encuentro que Sibelius aparece en una novela, por suerte en términos elogiosos.

-¿Qué es Sibelius?- preguntó Serna.-Una librería que vende discos.-Qué interesante combinación. ¿Y qué música?-De todo. Jazz, tango, rock, del mejor.-¡De todo!, exclamó Serna-. Esperá. ¿Tienen clásica contemporánea?-Sí, claro. Tienen joyitas.-¿Como qué?-Como Glass, Reich y Eisler. ¿Escuchaste Eisler?-Escuché y leí- dijo Serna con orgullo-. Está el libro que escribió con Adorno sobre la música de cine.-Tenés razón- dijo Edgardo-. Pero no lo leí.-No te perdés de mucho.-Pará- dijo-. Adorno es uno de mis filósofos preferidos.-No digo nada de Adorno, lo digo por Eisler- aclaró para tranquilizarlo.-Ajá- contestó el otro.-Me decías de la música- retomó Serna.-¿Qué buscás?-Busco una obrita póstuma de Beethoven. Es para un amigo en Tucumán.Revolvieron las bateas de Sibelius. No encontraron la obrita de Beethoven. Salieron raudamente y emprendieron el regreso al centro.

domingo, junio 01, 2008

Segundas partes (muchas veces son buenas)

Mark Haddon: Un pequeño inconveniente, Alfaguara

Después de una primer novela tan espectacular como El curioso incidente del perro a medianoche era difícil para Haddon mantenerse en el nivel. Sin embargo, Un pequeño inconveniente es casi tan buena como su primer trabajo, y con el bonus de que el autor no se repite, por el contrario compone una obra bien diversa sobre una familia inglesa normal: una pandilla de chiflados. George se encuentra deprimido como producto de su jubilación, su mujer comienza a tener un amante, su hija está embarcada en la preparación de un casamiento del que no se encuentra para nada segura, y su hijo gay descubre tardíamente (cuando su novio lo deja) que para estar en pareja uno debe ceder cosas aunque su vida se desordene un poco.
Y todos estos elementos prometen hacer eclosión en la boda de Katie, en la que se suman los parientes prejuiciosos, un perro molesto, el padre de la novia empastillado, la aparición del amante de la madre de la novia y el exnovio del hermano de la novia...
Pese al panorama crudo el elemento principal de la novela de Haddon es el humor, porque todo está narrado en un tono exento de dramatismo que genera unas escenas muy graciosas.
El mensaje final, no obstante, es sencillo y positivo. Todos los integrantes de esta familia están mal porque hace tiempo que se comportan como islas. Les cuesta comunicarse o abrazarse, pero cuando comienzan a hacerlo, las cosas puede que mejoren un poco.