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martes, octubre 07, 2008

Mucho jazz en pocas palabras

A aquel posteador anónimo que pide siempre más jazz, le comento que en los últimos tiempos han llegado muchos discos interesantes que defino en dos líneas (a buen entendedor...)

Joe Lovano: Symphonica. Disco en el cual, obviamente, Lovano aparece acompañado por una sinfónica. Siete temas largos bastante alocados.

Dizzy Gillespie: Winter in Lisbon. Banda de sonido de la película del mismo nombre que transcurre en bares nocturnos de jazz. Uno de los últimos discos que grabó antes de morir.

Willie Nelson y Wynton Marsalis: Two men with the blues. Marsalis, que últimamente puede hacer unos discos demasiado inentendibles, se encuentra con el blues... y todos agradecidos.

Dave Holland Sextet: Pass it on. Primer disco de este bajista con un sexteto luego de hacerse clásico con su big band y su quinteto. Nuevas formas... nuevos sonidos.

Herbie Hancock: Then and now. Seguramente si le gusta Hancock ya tendrá varios de los temas que incluye, pero se trata de una cajita linda de CD + DVD ...

The bad plus: Prog. Este trio de jazz moderno continúa versionando temas del rock y el pop. Esta vez encaran desde Bowie hasta King.

Patricia Barber: The Cole Porter mix. Esta cantante estupenda acomete el repertorio de Porter... y lo hace muy bien.

domingo, octubre 05, 2008

nuevo disco de Lila Down

Hasta hace un par de días creía que Lila Down había sacado, simultáneamente, dos nuevos CDs: Shake away y Ojo de culebra, pero ahora descubro que son uno sólo, o que las diferencias entre ambos son muy sutiles: la inversión del orden de los temas (Ojo de culebra abre con el tema que da título al disco, en tanto que Shake away lo hace con "Little man"; diferentemente barajados aparecen las mismas trece canciones) y que en Shake Away hay tres bonus track, versiones en inglés de los temas en castellano: "Shake away" ( "Ojo de culebra"), "I Envy the wind" ("Yo envidio al viento") y "Nothing but the Truth"("Justicia")

Hasta el momento, la única conclusión que saqué es que las dos versiones deben estar pensadas para los diferentes mercados de Estados Unidos y América Latina (los dos mundos a los que pertenece la cantante mexicano- estadounidense). Creo que Lila Down intentó que el mensaje de justicia social, la denuncia a la condición de los inmigrantes, el sentimiento de desarraigo llegara también al público americano. Y en Argentina editan los dos... porque somos muy cosmopolitas, o porque no saben si lo vamos a entender mejor en castellano, en inglés o de ninguna forma (acepto datos o mejores hipótesis).

En cualquiera de sus dos versiones, se trata de un disco estupendo relacionado con una sanación física y espiritual. En este trabajo se profundizan aquellos mestizajes musicales que la caracterizan: hay pinceladas de flamenco, cumbia, reggae, música del este europeo y música del sur de los Estados Unidos. Representando esta última incorporación aparecen "Black Magic Woman" (tema de Peter Green popularizado por Santana) y "Yo envidio al viento" ("I envy the wind") de Lucinda Williams. El resto de los temas fueron compuestos por ella y su pareja, el saxofonista Paul Cohen.

Pero el corazón del disco parece relacionado con dramas privados de Lila Down: "Mi inspiración está muy basada en la tristeza y en la angustia, me empujan a componer cosas que me alegren", "Tuve un problema de voz en un momento muy triste de mi vida -relacionado con sus dificultades para ser madre-", cuenta la cantante, quien recuerda que entonces acudió a Doña Queta, una conocida curandera de Oaxaca. Un tratamiento en el que seguramente también influyó el hecho de llegar a plantearse: "¿y si ya no puedo ser cantante, qué haré, si yo he venido a cantar a esta vida?", recuerda, tras asegurar que "se marchitaría" sin componer ni subir al escenario. De allí, seguramente, la letra del tema principal:

"Se me cae, se cae, como a la culebra
Yo lo tiro, yo lo tiro todo ese rencor
Se me caen, se me caen esas falsedades
Así yo me limpio también del dolor.

[...]

Óyelo mi madre
Óyelo mi hermana
Óyelo este hijo de mis entrañas."

Tras compartir una canción con Caetano Veloso, Lila Downs decidió invitar a su nuevo disco a otros artistas. Y ahí están canciones como "Ojo de culebra", en la que participa LaMari de Chambao; "Perro negro", con Rubén Albarrán de Café Tacuba, "Tierra de luz", con Mercedes Sosa, o "Justicia" con Enrique Bunbury. Se han quedado fuera otras voces que intentó incluir en el proyecto, como la de Concha Buika.

Más allá de lo musical, la riqueza de Lila Down está en las letras de las canciones. "Perro negro" está relacionado con la violencia de la sociedad mexicana, "Justicia" aparece vinculado a la corrupción, y en la sentida "Tierra de luz" se nos habla de los trabajadores migrantes y su nostalgia:

"Soy como el polvo

Que flota por el mundo

infame y pobre

Sin pueblo y sin valor.

Soy como nube

Que flota por el cielo

Que va llorando

Sin el aliento de Dios.

¿Dónde estás? tierra de mi corazón

No es que yo esté llorando

El río se desbordó

¿Dónde estás?

Yo soy sólo un pasajero

Tierra de mi pensamiento

Conmigo vas."


Siempre dispuesta a enriquecer sus propias raíces culturales, Lila Downs, que en 2005 obtuvo un Grammy Latino con "One Blood" y en el año 2006 fue nominada a los Oscar por su aparición en la película "Frida" de Salma Hayek, pero seguramente su mayor satisfacción profesional la obtuvo cuando la propia Chavela Vargas la nombró en su despedida como su sucesora.

domingo, septiembre 28, 2008

Blog recomendado

Me encanta (bueno... encantar no un verbo adecuado para referirse a las fotos de Manuel Losada) el blog Historias del ojo http://www.manuel-losada.blogspot.com/. En él se combinan sus fotografías y poemas. Muchos pies , luces extrañas, y un aroma pesimista.

lunes, septiembre 22, 2008

Mil y una noches

Paul Aster: Un hombre en la oscuridad, Anagrama

La nueva novela de Paul Auster ha cosechado elogios y críticas. Yo creo que es el retorno a la mejor versión del escritor. Aquel que imagina realidades posibles en mundos paralelos de estilo borgeano, como en El país de las últimas cosas y el relato intimista de un hombre en el último tramo de su vida, como en Brooklyn Follies.

En Un hombre en la oscuridad se cuenta la historia de una familia triste. August, crítico literario en el otoño de su vida, acaba de enviudar y, además, ha sufrido un accidente automovilístico del que se recupera lentamente. Entonces, se ha mudado a la casa de su hija Miriam, aún triste por el abandono de su marido. Pero una nueva desgracia se cierne sobre la familia con el fallecimiento del novio de la hija de Miriam, Katya. La casa reúne a tres personas tristes, en elaboración de duelos. Miriam se refugia en su trabajo, en tanto que Katya y August miran todo el tiempo películas en DVD. Por la noche a todos les cuesta conciliar el sueño, y August desde la oscuridad de su cuarto escucha los movimientos de su hija y su nieta. August crea una forma de sobrevivir a su insomnio: consiste en inventarse historias a sí mismo hasta que amanezca.

La más tenaz de estas historias nocturnas es la de Owen Brick, quien despierta en medio de una realidad paralela a la de su feliz vida como mago en Nueva York junto a su flamante esposa argentina. Repentinamente se encuentra en medio de una cruenta guerra civil que enfrenta a Estados Unidos. Y, por añadidura, él es un soldado al que se le recomienda la más delicada de las misiones: que asesine al culpable de la guerra.

Pero las historias que nos cuenta August Brill son muchas más: bellas interpretaciones de las películas que mira con su nieta, la poetisa que está retratando en un libro su nieta, las de diferentes conocidos, hasta adentrarse en la narración de su propia historia de amor: un curioso matrimonio con un hiato de casi una década que incluyó el matrimonio de él con una escritora, la de su hija y el terrible drama del asesinato del novio de su nieta. Como una moderna Mil y una noches, Un hombre en la oscuridad es una forma de escapar a la muerte y el dolor. Los relatos como una forma de restañar heridas... no podría asignársele función más noble a la literatura.