Banana Yoshimoto: Kitchen, Tusquets. [Novela] $26
Mikage es una joven que muy tempranamente pierde a su familia. Se cría con su abuela que fallece cuando ella aún es adolescente. Paralizada por la desgracia, no sabe qué hacer de su vida, especialmente porque debe dejar el sitio en el que vive. Es entonces cuando Yuichi aparece en su vida, invitándola a que se quede en su propia casa. Yiuchi y su madre son unos desconocidos bastante curiosos, pero Mikage decidirá confiar en ellos por el aspecto de su cocina. Mikage, que es una chica tímida con problemas para relacionarse, descubrirá una forma de intuición que la guiará en su destino: conocer a la gente por lo que cocina, lo que come, lo que bebe.
Así, entre relaciones que son difíciles de clasificar, secretos sorprendentes y más penas, Mikage y Yiuchi encontrarán su camino mientras toman té o preparan una comida al amanecer en un tiempo en que existe más de una razón para estar insomne.
Al pensar en literatura japonesa, probablemente imaginemos pájaros, flores o haikus, pero este es un país que fue sometido a una rápida occidentalización bajo el influjo norteamericano. Es por esto que la literatura nipona tiene similitudes con la actual estadounidense. Yoshimoto y Murakami son buenas pruebas de ello. Kitchen es un excelente relato colmado de tristeza y sutileza, ideal para quien quiera conocer a esta joven escritora.
domingo, abril 06, 2008
Secretos bien guardados
Irène Némirovsky: El ardor de la sangre, Salamandra. [Novela] $38
El ardor de la sangre es un nuevo escrito inédito de Irène Némirovsky confirma a una escritora magistral. Desde que apareciera Suite francesa, su nombre no ha dejado de resonar como el de una de las mejores escritoras del siglo XX. Terribles circunstancias personales la colocaron en el centro de la historia de su tiempo: su familia emigra de Rusia tras la revolución estableciéndose en Francia, país en el que Némirovsky se forma, escribe sus primeras obras y se casa. Una ciudadana tan cosmopolita juzgó inaudita la discriminación de la que eran objeto los judíos, pero ni la incredulidad ni la lucidez la salvaron del campo de concentración en el que falleció. Pero esta escritora posee un talento literario más allá de su tragedia. Uno de los aspectos más fascinantes de la obra de Némirovsky es el carácter anticipatorio. Así como en El baile refleja el antisemitismo de la sociedad parisina, en El ardor de la sangre aparecen los prejuicios de la Francia rural; una pequeña comunidad que parece idílica es observada detenidamente en sus defectos y secretos: todo lo que debe permanecer oculto –infidelidades, traiciones, hijos abandonados- se hace público cuando una muerte que parece accidental ocurre cerca del molino. A partir de allí comienzan a descorrerse los velos, y la respetabilidad de todos será puesta en entredicho, con una serie de revelaciones que golpean cada vez más cerca de los protagonistas. Y en medio de las desgracias personales, aparece la avidez de quien busca usarlas en su provecho para quedarse con lo ajeno.
El ardor de la sangre es un nuevo escrito inédito de Irène Némirovsky confirma a una escritora magistral. Desde que apareciera Suite francesa, su nombre no ha dejado de resonar como el de una de las mejores escritoras del siglo XX. Terribles circunstancias personales la colocaron en el centro de la historia de su tiempo: su familia emigra de Rusia tras la revolución estableciéndose en Francia, país en el que Némirovsky se forma, escribe sus primeras obras y se casa. Una ciudadana tan cosmopolita juzgó inaudita la discriminación de la que eran objeto los judíos, pero ni la incredulidad ni la lucidez la salvaron del campo de concentración en el que falleció. Pero esta escritora posee un talento literario más allá de su tragedia. Uno de los aspectos más fascinantes de la obra de Némirovsky es el carácter anticipatorio. Así como en El baile refleja el antisemitismo de la sociedad parisina, en El ardor de la sangre aparecen los prejuicios de la Francia rural; una pequeña comunidad que parece idílica es observada detenidamente en sus defectos y secretos: todo lo que debe permanecer oculto –infidelidades, traiciones, hijos abandonados- se hace público cuando una muerte que parece accidental ocurre cerca del molino. A partir de allí comienzan a descorrerse los velos, y la respetabilidad de todos será puesta en entredicho, con una serie de revelaciones que golpean cada vez más cerca de los protagonistas. Y en medio de las desgracias personales, aparece la avidez de quien busca usarlas en su provecho para quedarse con lo ajeno.
Juguetes de artista

Comenzó ayer la muestra Objuguetos, jueguetes de artista, en el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. La misma se mantendrá hasta el 30 de abril.
La idea es pensar los juguetes como piezas de arte, o las piezas de arte como juguetes. Por eso se trata de una muestra interactiva en la que los visitantes puedan jugar con los objetos planteados por los artistas.
Una rueda de bicicleta vertical sostiene a los clásicos muñequitos de Felipe Giménez en una especie de calesita aérea. Hay muñecas, caballitos, encastres, barriletes y todo un defile de juguetes que remiten a nuestra infancia.

Como en todas las muestras organizadas por Pablo Hansen, hay obra diversa conviviendo armoniosamente. Artistas consagrados junto a jóvenes que recién están empezando, en venticuatro propuestas diversas y divertidas.
Dónde? En Hipólito Yrigoyen 1549.
Etiquetas:
arte
lunes, marzo 10, 2008
Kohan, Pauls y la dictadura
Martín Kohan: Ciencias morales, Anagrama.
Alan Pauls: Historia del llanto, Anagrama.
Estos dos libros tienen en común mucho más que ser dos ediciones recientes de literatura argentina de autores jóvenes. Tienen también un recorte temático similar ya que se refieren a la vida bajo el régimen militar, pero vista en sus pliegues íntimos, en el detalle de las historias individuales.
En Ciencias morales la protagonista es una temerosa preceptora del Colegio Nacional, tan miedosa y encapsulada en sí misma, que el jefe de preceptores es su ídolo mayor y no logra reconocer ni sus propios deseos. Cuenta cómo una familia sencilla sufre el autoritarismo, la censura y el abuso. Pero estos conceptos no aparecen con las mayúsculas de los grandes conceptos, sino en la pequeñez de las historias individuales. Para María Teresa la guerra es una noticia lejana de un noticiero que sigue sin interés, y la lucha armada una leyenda cubierta con pintura en la puerta de un baño.
Historia del llanto cuenta las desventuras de la niñez y adolescencia de un joven que pierde su capacidad para conmoverse. Fue criado en la escuela del compromiso y la emoción, hasta descubrir que el derrocamiento de Allende o el regreso del legendario cantante de protesta lo dejan indiferente (el recital de este músico emblemático da lugar a una escena paródica que entreteje las mejores páginas del libro). Ese hallazgo lo lleva a reconstruir su niñez como hijo de unos precursores del divorcio, en el pequeño departamento de sus abuelos y la figura de su misterioso vecino militar. Cuando lo privado se conecta con lo público, y el discurso hueco con la cotidianidad, recupera la capacidad de emocionarse.
Ciencias morales e Historia del llanto tienen entonces mucho en común por ser historias pequeñas (la mayor parte de Ciencias morales transcurre en el cubículo de un baño e Historia del llanto se desarrolla en el departamento donde el protagonista creció y sus adyacencias: el ascensor, el departamento del vecino, la vereda), de escritores coetáneos, con una mirada casi cínica de la política, pero que sin embargo es el elemento subyacente de la trama, y porque las historias no tienen un ritmo vertiginoso, sino que no pasa casi nada, o aquéllo que acontece no tiene consecuencias terribles, sino que la vida continúa más o menos como siempre. Cómo crecimos y vivimos bajo la dictadura es el tema de fondo, en relatos que se alejan de los elementos más obvios y aportan otras miradas: la de un chico, y la de una mujer al margen de la información más obvia.
Alan Pauls: Historia del llanto, Anagrama.
Estos dos libros tienen en común mucho más que ser dos ediciones recientes de literatura argentina de autores jóvenes. Tienen también un recorte temático similar ya que se refieren a la vida bajo el régimen militar, pero vista en sus pliegues íntimos, en el detalle de las historias individuales.
En Ciencias morales la protagonista es una temerosa preceptora del Colegio Nacional, tan miedosa y encapsulada en sí misma, que el jefe de preceptores es su ídolo mayor y no logra reconocer ni sus propios deseos. Cuenta cómo una familia sencilla sufre el autoritarismo, la censura y el abuso. Pero estos conceptos no aparecen con las mayúsculas de los grandes conceptos, sino en la pequeñez de las historias individuales. Para María Teresa la guerra es una noticia lejana de un noticiero que sigue sin interés, y la lucha armada una leyenda cubierta con pintura en la puerta de un baño.
Historia del llanto cuenta las desventuras de la niñez y adolescencia de un joven que pierde su capacidad para conmoverse. Fue criado en la escuela del compromiso y la emoción, hasta descubrir que el derrocamiento de Allende o el regreso del legendario cantante de protesta lo dejan indiferente (el recital de este músico emblemático da lugar a una escena paródica que entreteje las mejores páginas del libro). Ese hallazgo lo lleva a reconstruir su niñez como hijo de unos precursores del divorcio, en el pequeño departamento de sus abuelos y la figura de su misterioso vecino militar. Cuando lo privado se conecta con lo público, y el discurso hueco con la cotidianidad, recupera la capacidad de emocionarse.
Ciencias morales e Historia del llanto tienen entonces mucho en común por ser historias pequeñas (la mayor parte de Ciencias morales transcurre en el cubículo de un baño e Historia del llanto se desarrolla en el departamento donde el protagonista creció y sus adyacencias: el ascensor, el departamento del vecino, la vereda), de escritores coetáneos, con una mirada casi cínica de la política, pero que sin embargo es el elemento subyacente de la trama, y porque las historias no tienen un ritmo vertiginoso, sino que no pasa casi nada, o aquéllo que acontece no tiene consecuencias terribles, sino que la vida continúa más o menos como siempre. Cómo crecimos y vivimos bajo la dictadura es el tema de fondo, en relatos que se alejan de los elementos más obvios y aportan otras miradas: la de un chico, y la de una mujer al margen de la información más obvia.
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