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lunes, septiembre 04, 2006

Una abstracción dolorosa

El viernes a la mañana: madrugón para ver a la Selección Argentina de Básquet frente a España. Pierden por un punto en el segundo final. Alcanza para arruinarle el día a cualquiera. No importa, el domingo al mediodía otra vez firmes junto al televisor para ver Argentina/ Brasil al fútbol. Goleada horrible. Comentarios insufribles de los periodistas deportivos. Nota marginal: ¿a quién se le ocurrió denominar estos partidos como amistosos? Cambiamos de deporte, ponemos Tenis: Nalbandian en el US Open jugando con Safin. ¡Pierde también! Y como broche de oro ponemos a nuestro loser más entrañable: Gaudio, que pierde por tie-break en el quinto set con un franchute. No sin antes patinar y caerse ridículamente, calentarse, tirar la raqueta y romperla.

En conclusión, malos días para ser argentinos. Intento consolarme pensando dos cosas:

1- La nación es una abstracción.

2-Aún si la nación fuera real, medirla por los triunfos o derrotas deportivas es una forma de patriotería barata.

Me quedo más tranquila mientras recuerdo los argumentos que sustentas las tesis. Pienso en cuánto mejor es ser internacionalista. Que las naciones fueron inventos promovidos por el capitalismo para evitar la unión del proletariado mundial. Que aquello que concebimos como nación es un ente imaginado, una abstracción, una entelequia, una invención. Tomamos fragmentos de la historia de unos pueblos, las sumamos en un compendio fortuito con estratégicas inclusiones y exclusiones (¿A quién le importan los indios que vivieron acá? ¿Para qué recalcar que las provincias en algún momento fueron naciones o que la Confederación Argentina existía sin Buenos Aires? ¿O que el Norte fue antes conquistado que invitado a participar en la Revolución de Mayo?).

Entonces la nación es una abstracción como las matemáticas. Como el Número Pi o los logaritmos. No obstante, para qué engañarse, nunca el número Pi hizo sufrir a alguien como a los supuestos integrantes de la abstracción en este domingo por la tarde.

Lo que viene: Cê, nuevo disco de Caetano Veloso


Pueden ver arriba la tapa del disco , el primer disco de canciones inéditas de Caetano Veloso desde Noites do Norte, del año 2000.
Se calcula la edición de este disco en Argentina para fines de septiembre por Universal Music.
Uno de los temas, Não me arrependo, que ya puede escucharse en algunas radios del Brasil, posse unos versos confesionales ("Eu não me arrependo de você/ Cê não devia maldizer assim/ Vi você crescer/ Fiz você crescer/ Vi você me fazer crescer também ...") que sugieren que el tema está dedicado a Paula Lavigne, su ex-mujer.

domingo, septiembre 03, 2006

Recomendamos: "De uns tempos pra cá", de Chico César


Chico César forma parte de la nueva generación de músicos brasileños en la que podemos incluir a Marisa Monte, Carlinhos Brown, Adriana Calcanhotto y Arnaldo Antunes entre otros. Su carrera musical comenzó hace unos diez años, con el lanzamiento del disco “Aos vivos”, pero su reconocimiento sólo ocurrió hace poco tiempo. Sus temas han sido grabados por músicos de la talla de Sting, Zizi Possi, Gal Costa, Maria Bethânia e Ivan Lins.
La libertad creativa es notable en su nuevo disco “De uns tempos pra cá” -producido por Lenine- donde es acompañado, con arreglos exquisitos, por el Quinteto de Paraiba. Todos los temas son de su propia autoría, con excepción de la original versión de “Autumn Leaves”, que aquí es llamada “Outono aquí”. Chico cuenta que todas las canciones tienen su origen años atrás: la melodía del tema Utopía es de la época de estudiante de periodismo en Paraiba, allá a principios de los 80, época de huelgas y marchas de protesta.
La capacidad de la música del Brasil para reinventarse y seguir sorprendiendo se confirma en este melancólico y delicado disco donde se mezclan ritmos africanos, arreglos de cuerdas camarísticos y poesía surrealista. Como en sus comienzos, Chico César sigue apostando por una música arriesgada, original y llena de misterio.

Benioff: la historia es lo que cuenta

La hora 25, de Spike Lee, es una película muy buena. Por las excelentes actuaciones, por el innegable sello autoral, pero especialmente, porque es una muy buena historia. Se trata de una genial idea: poner en escena el último día en la vida de un hombre antes de entrar a la cárcel. Pero el desarrollo de esa idea primigenia es aún mejor: muestra cómo pese a lo terrible del momento continúa desarrollándose la cotidianidad, y hasta el humor. Esta buena historia que hace de La hora 25 una película memorable es de David Benioff; tanto en su novela inspiradora como en la adaptación del guión. Benioff es un joven narrador norteamericano dedicado tanto a las letras como al cine.
Ahora es posible conseguir en castellano un libro de cuentos del autor. Se trata de Descalza sobre el trébol y otros relatos. Llama la atención la diversidad de sus temas. El relato que da título a la serie narra la historia de una promesa del fútbol americano que roba el Cadillac de un compañero de clase para ir a California, pero en el camino conoce a una chica excepcional a la que nunca más verá, pero de la que quedará enamorado para siempre. “Cambio de cifra” gira en torno a un cazador de talentos que descubre a una cantante carismática, separándola de su grupo y de su novio, Triste Joe, el baterista de la banda. Este chico punk de un barrio pobre no se dará por vencido, y jurará venganza. “El diablo llega a Orekhevo” trata sobre un novato soldado ruso en la Guerra de Chechenia que, junto a dos veteranos, tiene por misión tomar la casa de una familia chechena acomodada. Entre tanto, el cuento “Zoantropía” es una absurda historia ambientada en Nueva York, protagonizada por el extraño hijo de un cazador de leones que tiene una rara obsesión por los animales que su padre mata.
“Descomposición” habla sobre un hombre que construye su propio refugio nuclear. El desastre atómico se desencadena, pero él tiene todo preparado. En su búnker lo espera su PC, allí guarda joyas literarias para leer o releer y escribe sus memorias. Su pequeño mundo colapsa frente a un común virus de computadora. “El jardín del no” es una historia sobre un aspirante a poeta y una actriz en busca de fama. Ambos viven en Los Ángeles y trabajan en una cafetería mientras esperan su oportunidad. ¿Pero qué ocurriría si el éxito llega sólo para uno de los dos en una ciudad que le dice que NO a la mayoría? “Neversink” es un curioso relato de un amor que parece perfecto entre una chica misteriosa y un profesor de literatura. Ellos se conocen cuando el padre de ella acaba de morir. Éste era un hombre tan original y divertido, que las aventuras que ella cuenta sobre él cimentarán toda la relación.
“Merde como premio” es la triste historia de una pareja gay que contrae SIDA y entra en un programa de prueba del cóctel de drogas que años después se transformara en la solución casi mágica de la enfermedad. Una solución en la fría estadística, pero un drama para alguien verdaderamente enamorado.
Pese a la diversidad de los tópicos tratados, todos los cuentos de Descalza sobre el trébol coinciden en reflexionar sobre el amor y la soledad. Altamente recomendable.