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sábado, septiembre 06, 2008

Muestra y mural


Hoy a las 19 hs. inaugura una nueva nuestra de Felipe Giménez; esta vez en el espacio de Velas de Ballena (Alsina entre Garay y Rawson). Paralelamente, el artista ha hecho un mural en la pared lindante. En los tres frizos abundan oficinistas, gatos, colores rojos y los muñequitos simpáticos.
La muestra en Velas de Ballena estará durante todo septiembre, y el mural... en tanto los fanáticos del aerosol no se ensañen con él.

martes, septiembre 02, 2008

La mimada de Javier Limón

Buika, cantante mallorquín de ascendencia guineana, tiene ya su tercer CD: Niña de fuego, con producción de Javier Limón.

Como en sus producciones anteriores, esta original cantante nos sorprende por la fusión de estilos, ya que con una voz doliente -a punto de quebrarse- logra curiosas bulerías, coplas, blues, jazz e incluso rancheras.

El disco tiene un comienzo poco emocionante con "La falsa moneda", para luego encontrar gracia en la bulería compuesta por Javier Limón "Culpa mía" y brillo en "Miénteme bien", tema de la propia Buika con aires de Chavela.

El disco alcanza su punto más alto con "La niña de fuego" que combina flamenco y jazz en un clima misterioso logrado con una lírica poderosa, una voz sugerente, guitarras y vientos.

La luna te besa
Tus lágrimas puras
Como una promesa
De buena ventura.

La niña de fuego
Te llama la gente
Y te están dejando
Que mueras de sed.

Dos rumbas: "No habrá nadie en el mundo" y "Mentiros" suman ritmo y musicalidad. En la primera, de autoría de Javier Limón, el flamenco aparece en estado puro con quejosa letra: No habrá nadie en el mundo/ Que cure la herida/ Que dejó tu orgullo. En la segunda, de autoría de la propia Buika, predominan los vientos y la gracia.

Excelentes músicos (Javier Limón y Paquete en guitarra, Iván Lewis en piano, sólo por comenzar) son los ingredientes finales para hacer de este disco una pieza extraña y atrayente como una piedra negra sin máculas.

domingo, agosto 10, 2008

La mala y conmovedora Tsugumi

Banana Yoshimoto: Tsugumi, Tusquets

Banana Yoshimoto y Murakami resultan los mayores arquetipos de la literatura japonesa actual. No sólo porque ambos son jóvenes y toman sus referentes centrales en la literatura occidental, sino también por una cierta percepción melancólica. En sus relatos, la juventud rara vez está unida a una visión liviana de la vida.
En Kitchen Yoshimoto nos presentaba a una joven que había perdido a su familia y forjaba una rara amistad con un chico y su madre travesti. Tsugumi trata sobre el fuerte vínculo que une a dos primas en la niñez, la adolescencia y la juventud en un pequeño balneario de mar. La protagonista, María, nos cuenta la vida de su terrible amiga Tsugumi, quien sometida a una enfermedad grave y dolorosa desarrolla una infinita capacidad de maldad. Cínica, de lengua afilada y carácter indomable, Tsugumi domina a toda su familia, a la par que con su belleza y encantos enamora a todos los jóvenes; pero paralelamente sufre, quiere y protege de forma desaforada a sus amigos y se enamora de un chico especial. El último verano que las amigas pasen juntas en el pueblo estará teñido de la tristeza de lo que próximamente se desvanecerá.
De una belleza tan triste que en ocasiones nos recuerda a Kawabata, Yoshimoto logra transmitir aquello que es difícil decir y siquiera imaginar: el dolor, el miedo a la muerte, la dificultad para expresar los sentimientos de aquel que se encuentra herido en su centro.

domingo, agosto 03, 2008

Waltz for Debby

In her own sweet world
populated by dolls and clowns
and a prince and a big purple bear
lives my favorite girl
unaware of the worried frowns
that we weary grown ups all wear.

In the sun she dances to silent music,
songs that are spun of gold
somewhere in her own little head
one day all too soon
she'll grow up and she'll leave her dolls
and her prince and that silly old bear.
When she goes they will cry
as they whisper "good bye".
They will miss her, I fear
but then so will I.


La canción "Waltz for Debby" fue compuesta por Bill Evans y dedicada a su sobrina. Apareció en versión para piano en su primer disco solista (New Jazz Conceptions) y posteriormente tituló el álbum que hizo con su primer trío.

Este tema se convirtió en un ícono del jazz, por lo que fue versionado en un sinnúmero de oportunidades. Lo ha cantado hermosamente Tony Bennett, y tocado en piano muy conmovedoramente Oscar Peterson.

Pero en el último tiempo han aparecido varias hermosas nuevas versiones. La última es la de la brasileña Eliane Elias en el disco homenaje a Evans: Something for you, en una suave y delicada versión para piano y voz. La excelente cantante argentina Ligia Piro realizó recientemente un cover, esta vez para guitarra y voz en el disco Trece canciones de amor. El año pasado Niño Josele editó un disco excelente titulado Paz, que es un homenaje flamenco a Evans, esta vez en v para guitarra sola. Y el viejito y encantador pianista Bebo Valdés grabó en los últimos años dos "Waltz for Debby": en su último disco lo hizo junto al contrabajista Javier Colina en vivo en el Village Vanguard, en tanto que unos años antes (2003) lo había hecho junto al violinista Federico Britos en el sensacional disco Beautiful Music.

En cualquiera de sus versiones no deje de escuchar una canción que es tan bonita y dulce que nos conmovería aunque no fuera para su sobrina, aunque su letra no fuera hermosa, y aún si la tocara un músico poco experimentado. Pero en las versiones mencionadas... arranca un lagrimón como si de un tango se tratara.